| Henry
Bermúdez
la trascendencia de la obra de arte
Entrevista
realizada por
Ronald Rodríguez Ferrer
Recientemente fue realizado en la Dirección
de Servicios Multimedia de la USB el video "Metamorfosis"
sobre la vida y obra del artista plástico venezolano Henry
Bermúdez, expositor hoy en Universalia en line@.
Bermúdez se formó como pintor en la
Escuela de Artes de Maracaibo, y en países como México,
EE.UU. e Italia. Ofrecemos a los lectores la entrevista que realizara
Ronald Rodríguez, Director de nuestra Galería Virtual,
recomendándoles visitar
la obra de este artista.
@ ¿Qué es el Arte?
HB: Hay una descripción del arte bastante genérica,
pero muy precisa: el arte es comunicación. La capacidad de
comunicar que tiene una obra de arte es lo que hace que esa obra
exista, se sostenga, que esa obra tenga vida.
@ ¿No sería también apropiado
asociar al arte con expresión?
HB: Es que ahí se unifican ambas palabras, ya que hablamos
de expresión como comunicación, de una información
que genera un estímulo que logra una reacción, propuesta
o no por el artista. Eso es lo que hace que exista la obra de arte.
@ Entonces, ¿cuándo es arte una obra?
HB: Cuando esa obra deja escapar un mundo interior y tu lo percibes.
@ Pero, no es tan fácil distinguir lo que
es verdadero de lo que no lo es. Con tanta información y
artistas proponiendo, ¿cómo reconocer una gran obra
de arte hoy en día?
HB: Hay mecanismos que toda persona debería manejar para
conseguir la comunicación con una obra de arte. Esos mecanismos
están asociados a la cultura y a la educación visual
del espectador, así como a la sensibilidad, a la intuición,
a la capacidad natural para conmoverse frente a una obra de arte.
Aunque no sepas quién la pinto, cuándo o cómo,
cuáles fueron las razones o su evolución, si a ti
te conmueve, entonces tu sensibilidad personal ha logrado la comunicación
con esa obra de arte. Otro medio para reconocer una obra de arte
es que a través de tu preparación intelectual llegues
a descubrir los valores que tiene y así establecer diferencias
con las que no lo tienen. Es posible que dos personas con la misma
cultura puedan disentir con respecto a la apreciación de
una obra de arte, pues existen otros factores que influyen: las
sensaciones, las sensibilidades, las experiencias, las capacidades
humanas de sentir y de comunicarse. Donde no hay valor es cuando
la obra ha sido realizada con la intención de hacer algo
comercial y decorativo. A quien tiene una sofisticada formación
visual no hay forma de engañarle, pues la obra es transparente.
En ella se expone el artista, donde lo logró o donde se enredó,
porque ejercer el arte es un acto espiritual. A una persona que
sepa de arte, nadie la puede engañar.
@ ¿Qué aporta el arte a una sociedad?
HB: Toda sociedad produce su arte, sus propios conflictos existenciales.
Es el arte quien registra esos conflictos y los expresa. Cuando
estudiamos la historia del arte occidental podemos conseguir una
relación con movimientos que se desarrollaron en base a conflictos
humanos. Por ejemplo, el Expresionismo alemán y el Dadaísmo
están relacionados con la violencia de la pre-guerra. Este
último fue un movimiento conformado por artistas que no podían
entender a una sociedad que iba al caos, al cataclismo. A través
de sus obras lo estaban gritando, pero nadie los iba a escuchar
ya que a los centros del poder no les interesaba evitar la guerra.
Estos artistas denunciaron esto como una locura y en esa atmósfera
crearon las obras mas violentas que se podían imaginar contra
lo establecido. Si lo establecido proponía una guerra mundial,
figúrate los recursos que tenían que usar para hacer
ver que eso era absurdo, un caos.
@ Pero, dentro de esa concepción de que el
arte sugiere los conflictos de una sociedad ¿cómo
se explica la existencia del arte Zen japonés que expresa
la armonía interior del hombre?
HB: El arte Zen pertenece a una cultura que se preocupa por la parte
espiritual del hombre. Hasta ahora hemos hablado del arte occidental,
cuya cultura plantea una serie de contradicciones muy grandes, y
donde esa parte espiritual no es preponderante. El artista lo único
que tiene para expresarse es su espiritualidad, entonces en los
momentos de gran contradicción es cuando tiene mayor motivación
para hacerlo. El arte siempre ha sido un reflejo de la sociedad.
Por supuesto los que tienen mayor sensibilidad y talento para expresar
ese reflejo serán los mejores artistas. Por ejemplo los futuristas
adoraban la máquina, pero fue un movimiento bien contradictorio
ya que estaban inmersos en el clima de la pre-guerra. Ellos adoraban
la máquina bélica, consideraban que era la perfección
ya que ésta proponía la destrucción de lo establecido
para abrir nuevas posibilidades de vida. Era una manera de ver las
cosas muy distinta al arte oriental.
@ ¿Cómo ve Henry Bermúdez la
pintura que hace, enmarcada dentro de la cultura local u occidental?
HB: Considero que en este momento estoy aislado. Creo que nosotros
los que vivimos en esta parte del mundo, con una historia, una cultura,
una geografía, una idiosincrasia propia, tenemos elementos
valiosos para generar un arte propio. Desde ese punto de vista tengo
que admitir que no creo en el arte internacional o global. Los mercados
de proyección internacional del arte sólo se suscriben
a los grandes centros económicos mundiales que producen arte
y que tienen mecanismos muy bien plantados para imponerse mundialmente,
como lo son los grandes museos, las ferias internacionales, los
medios de comunicación y los grandes empresarios que invierten
en arte. A mí me es difícil creer que el arte producido
en las universidades o centros de Norteamérica y Europa le
sirva a un artista de Caracas, de Bogotá o de Lima. Las leyes
del mercado se imponen y arrasan con nuestras propuestas. Estos
grandes centros comerciales del arte pagan a críticos, intelectuales
y filósofos para que estudien y escriban sobre estas manifestaciones,
que van a ser exhibidas y adquiridas por museos y mercados locales,
y luego promovidos por mecanismos internacionales como pueden ser
las revistas de arte, exposiciones itinerantes en los grandes museos
y que sirven para promover a un país o una cultura. Entonces,
cuando ese arte tan bien promocionado y empaquetado llega a tu localidad,
no le deja cabida a lo tuyo, a tu pensamiento, a tu cultura. Esto
genera en nuestras localidades el nacimiento de artistas, críticos
y filósofos a partir de esos pensamientos. Puede que esas
propuestas sean muy interesantes y muy válidas en la contemporaneidad,
pero necesitan una adaptación para ser asimiladas por nosotros.
No puede ser que un artista caraqueño esté presentando
propuestas exactamente iguales a las de un artista neoyorquino.
Un ejemplo de esto lo tenemos en el Salón Pirelli, en esa
exposición no se vio a Venezuela por ningún lado,
sólo hubo un joven artista que tomó de una novela
de Miguel Otero Silva que se llama Mene y presentó una obra
en un intento de adaptar la tecnología multimedia a la realidad
nuestra, todos los demás jóvenes artistas estaban
viajando en el espacio. La orientación y curaduría
del Salón no proponía la expresión de lo nuestro
y eso descontextualiza la muestra, te saca de tu realidad y es lo
que en parte critico.
@ Pero entonces, ¿cómo hacer para
estimular en nuestros artistas la temática local cuando el
mundo está en procesos de globalización?
HB: La filosofía de la información en esta era de
globalidad es su masificación. La información es centralizada,
comercializada, masificada y distribuida por grandes centros de
poder. La globalización esta siendo criticada ya que te muestra
un solo lado de una realidad. Qué pasaría si toda
la información tuviese las mismas posibilidades, si lográramos
que nos dieran la misma oportunidad. Seguramente la globalización
sería mucho más rica. Tal vez escuchar y aprender
de sociedades diferentes, que están en procesos distintos
a los nuestros sea de gran utilidad para superar muchas de las crisis
sociales de esta época. La globalización es la expresión
de nuestro tiempo, pero no está bien concebida. Actualmente
el arte latinoamericano está viviendo un proceso muy interesante
ya que estamos aprendiendo a confrontarnos con el arte de los países
desarrollados. Aunque algunos artistas han asumido actitudes miméticas,
otros están produciendo obras muy auténticas, unos
con medios ortodoxos, otros con medios mas contemporáneos.
@ ¿Cómo ve Henry Bermúdez la
asociación de los nuevos medios, como la computación,
con la pintura?
HB: Las obras desarrolladas en la computadora no pueden ser consideradas
pinturas sino arte. Hay artistas que consideran que usar pincel
es ya caduco.
@
como Jesús Soto que considera que
la pintura está muerta?
HB: Una de las cosas buenas de la Post Modernidad es que acabó
con las vanguardias. Estos eran movimientos que nacían con
un gran carácter excluyente. Cuando un grupo de artistas
razonaba un momento histórico y creaba una propuesta en base
a ese momento, pretendían que todo lo demás acababa
y era obsoleto, y es por eso que cada vez que cambiaban las condiciones
estas vanguardias eran sustituidas por otras vanguardias. Ahora,
en la Post modernidad, lo que existe es una confrontación
de ideas, donde todo es válido, donde todo tiene cabida;
donde la mala pintura, por ejemplo, si es lo suficientemente mala,
es buena, y se le ha llamado Bad Painting. Entonces un artista que
utiliza otros medios, como la computadora, no puede pretender que
el uso del pincel no tiene vigencia, en la actualidad ambos lo tienen.
@ ¿Esta concepción post moderna, no
apoya el problema del arte como mercado?
HB: Cierto. Hoy en día la posibilidad de ser reconocido por
estos grandes mercados está relacionado con tu capacidad
aleatoria de acercarte al poder. Los que no tienen esta suerte quedarán
para la historia, la que en el futuro decidirá bajo otra
óptica el valor que tenían en este momento. En el
futuro serán considerados otros factores y juicios de valor
distintos a los que rigen hoy. Serán considerados otros elementos,
la intuición, la pasión, el amor, la capacidad de
creación e interpretación del momento histórico
que hará que unos sobresalgan sobre otros.
@ Pero, aparte de estos factores que rigen hoy en
día las leyes del mercado del arte, ¿no existe una
evaluación con mayores exigencias con respecto a técnica
y contenido?
HB: Todo depende de la óptica con que se aborde la evaluación.
Desde hace varias décadas existe el arte conceptual u objetual,
que es una manifestación artística muy compleja. Artistas
que trabajan con conceptos y cuyo resultado final son ideas, que
asumen la realización desde otro punto de vista. El hecho
de pintar con pincel plasmando una idea en imágenes, tiene
sus limitaciones. Ciertamente da placer y un desarrollo técnico,
y allí el resultado se limita al tamaño del soporte
y a la connotación ideográfica de la forma que conlleva
el poner objetos y colores juntos, para decir algo. Cuando desapareces
el lienzo y el pincel y pintas con ideas en el espacio, te puedes
imaginar las exigencias que tiene el arte de ahora. O cuando te
consigues un artista que es poeta, bailarín, cineasta, mecánico,
científico, notas una búsqueda que siempre ha tenido
el arte: trascender al arte mismo. Nosotros tenemos un ejemplo en
Venezuela, el Maestro Jesús Soto; cuyas investigaciones científicas
del color y la luz trascendieron al arte de ese momento.
@ Si la búsqueda es trascender al arte mismo,
entonces un Leonardo hoy en día con su Mona Lisa no sería
reconocido como un gran artista...
HB: Si la pinta igual a como se pintó hace cinco siglos no
tiene validez, ya que la propuesta psicológica, de perspectiva,
del claroscuro ya esta pintada, ya se han pintado miles de Monalisas.
Para ser una gran obra de arte, tienes que analizarla en el contexto
histórico en que fue realizada.
@ Entonces, las obras de arte no son atemporales...
HB: Eso puede ser contestado desde distintos puntos de vista. La
Mona Lisa siempre será una obra de arte porque en ella se
transmite la belleza y esto siempre será en todas las épocas.
Pero, por ejemplo, durante el período de la modernidad el
aspecto de la belleza no existe; es la proposición, la investigación
lo que es importante. A pesar de que la belleza es un sentimiento
muy importante para el arte y que si viviéramos bajo sus
parámetros seríamos más felices, estos artistas
la obviaron en su búsqueda de crear nuevas situaciones en
el arte. Pero son obras de arte porque es una propuesta del pensamiento
que llega a sintetizar el espíritu de un momento histórico.
No podía haber evolución del arte abstracto sin nuevas
premisas. Las pinturas de Malevitch o Kandinsky tal vez no son tan
bellas pero son muy importantes para la evolución del arte.
@ Entonces, ¿qué es lo trascendente
de una obra de arte?
HB: Nadie puede apreciar el arte sin ciertas condiciones. El arte
tiene componentes intelectuales y emocionales. Si analizamos la
obra de Mondrian apreciamos un carácter racionalista e intelectual
que doblegó al arte hasta llevarlo a ese punto. Veinte años
después, en los sesenta, se considera su obra de gran belleza
estética y la utilizan en diseños para la moda y de
uso utilitario. Hoy en día uno no se imagina lo contundente
que fue esa propuesta en su momento, solo notamos lo hermoso que
es, el equilibrio, la espiritualidad zen que concentra. En su tiempo
era furia y violencia contra lo establecido, contra lo que había
que cambiar.
@ Dentro de toda esta variedad de motivos, ¿qué
es lo que permanece igual y cuál es el común denominador
de todas las obras de arte?
HB: El común denominador es el espectador. Hay una frase
clave que ayuda a entender esto: ¡me gusta, pero no se por
qué! No hay nada mas absurdo que tratar de describir el porqué
del gusto.
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