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Expansión de las coordenadas del arte. Ciencia
y Arte
Omar Rafael Carreño*
Antes de abordar el tema de mi ponencia, debo aclarar que - aún
tocando conocimientos que objetivamente pertenecen a las matemáticas
o a la ciencia - no voy a hablar sino como artista. Por lo tanto,
a partir de una intuición sintetizante estoy obligado a abordar
el tiempo y el espacio dentro de la cultura viva a la cual pertenezco,
sin esa especie de vivisección conceptual con la cual se
pretende levantar compuertas entre la ciencia y el arte.
Como lo señalé en décadas pasadas, hoy reitero
que la historia del arte no debe estudiarse aislándola del
resto de la cultura, y que las artes plásticas no
pueden actualizarse colocándose en la estela de diseños
directamente proporcionados por las nuevas tecnologías porque
esto nos remitiría al viejo concepto del arte "imitativo".
Felizmente ese enfoque que relegaba las artes plásticas al
nivel de simples Artes Técnicas ya fue rebasado hace siglos
-aunque de forma insuficiente - cuando se las aceptó entre
las Artes Liberales. Hoy las artes plásticas buscan liberarse
de las ataduras con las cuales tradiciones filosóficas, religiosas,
históricas y literarias acostumbraban investirlas a través
del "tema" representado. Lo que el arte contemporáneo
busca es un diálogo espaciotemporal con la ciencia
actual, pero dentro de la autonomía que le es vital.
Con el afán de acercarme a las relaciones entre arte y ciencia
- y con una actitud de divulgador - empiezo destacando el concepto
de campo que abrió un amplio horizonte a la física
de fines del siglo XIX.
En 1821, Michael Faraday (1791-1867) escribe un artículo
sobre el electromagnetismo en el Philosophycal Magazine de
Londres, y descubre la inducción electromagnética
en 1831, año del nacimiento de James Clerk Maxwell (1831-1879)
quien en 1864 presenta en la Royal Society su teoría dinámica
del campo electromagnético, unificando así las teorías
de la electricidad y el magnetismo.
Una década después de estos acontecimientos los pintores
empiezan a interesarse en las leyes ópticas de la física
y ya se conocía bien la dispersión cromática.
Claude Monet (1840-1926) pinta la Gare Saint Lazare en 1877,
y el neoimpresionista Georges Seurat (1859-1891) puede considerarse
precursor de la digitalización de la imagen. Pero anteriormente,
Eugéne Delacroix (1798-1863) también se había
interesado en los problemas del químico Eugéne Chevreul
(1786-1889), y sobre todo de Maxwell. Más aún: poco
se conocían o se conocen hoy las preocupaciones de Rene Descartes
(1596-1650) en torno a la dispersión cromática, las
cuales lo llevaron a concebir fabulosos espectáculos de colores
en el cielo. Su testimonio en el 8° Discurso sobre los Meteoros
es una visión impresionante de su avanzada hacia el futuro.
Tampoco se ha valorado suficientemente la perspectiva esférica
empleada por Jean Fouquet (c. l415 - c. l481) para representar el
Cortejo Real hacia Saint Denis. Sin confundir la curva en
el espacio con la curvatura del espacio mismo, Fouquet tuvo el mérito
de
haber ido conscientemente a contracorriente de la perspectiva rectilínea
renacentista italiana preponderante en el siglo XV.
Sin lugar a dudas en el parisino Café Gerbois, y gracias
a los conocimientos de Frédéric Bazille (1841-1870),
ex-estudiante de medicina y pintor de sólida cultura general,
se trataban - entre otras cosas - los problemas científicos
de la época, sobre todo los relacionados con la luz. Con
su prematura muerte en la Guerra Franco-Prusiana (1870-1871) y el
final de las tertulias en el Café Gerbois, casi desaparecieron
esas inquietudes entre los pintores a excepción de Seurat
y algunos seguidores suyos.
Pronto se empieza a enfocar el concepto de espacio y tiempo en
forma distinta. Hernán Minkowski (1864-1909), profesor de
Albert Einstein (1879-1955), da una interpretación geométrica
de la Teoría de la Relatividad, y se convierte en su precursor
concibiendo un espacio de cuatro dimensiones (Espacio Minkowski).
Estaba ya acentuándose la ruptura entre la civilización
agraria y la industrial. En arquitectura el material y la técnica
toman gran importancia, lo que hace decir en 1894 a Otto Wagner
(1841-1918): "Dejémonos gobernar por los imperativos
de la materia", y dentro de las mismas preocupaciones Henry
Van De Velde (1863-1957) publica en Bruselas Déboisement
de l'art, y, en 1895, L'Art Futur. El Werkbund intensifica
sus acciones; estas actividades tocan la arquitectura, el arte,
la construcción, etc. preparando así las bases del
Grupo Stijl, la Bauhaus y el Constructivismo Ruso. Su fundador,
el arquitecto Hermann Muthesius (1861-1927), veía en el cálculo
matemático la perfección formal lo cual influyó
para que en 1914 planteara la estandardización en la construcción,
a lo que se oponía Van De Velde.
La creación del Werkbund en 1907 coincide con la aparición
del Cubismo. Un nuevo concepto del espado aparecía venido
de distintas fuentes.
A la depuración de las formas arquitectónicas no
sólo ayuda la acción de Otto Wagner, Van De Velde
y Louis H. Sullivan (1856-1924): también contribuye y en
gran parte, la aparición del hormigón armado.
Cuando - partiendo de la geometría no euclidiana - Minkowski
empieza a darle una interpretación geométrica a la
Relatividad concibiendo un espacio de cuatro dimensiones, los pintores
de vanguardia empiezan - aún más que los Impresionistas
- a interesarse en los problemas físicos de su época.
Einstein publica en 1906 la Teoría de la Relatividad Restringida,
y en poco tiempo se comienza a hablar de la cuarta dimensión.
Muchos artistas -entre ellos los Futuristas - trataron de representarla.
El movimiento y el tiempo estaban entre sus primeras preocupaciones.
Más tarde, Pablo Picasso (1881-1973) diría: "Cuando
yo leo un libro sobre física de Einstein no comprendo nada,
pero eso no importa porque me hará comprender otra cosa"
El concepto de campo es "el máximo éxito
del hombre en la ciencia", dijo Einstein. Su influencia
tocó varios dominios. Max Werthelmer (1880-1943) crea en
1912 la Gestalttheorie basada en los campos electromagnéticos
de Maxwell. pensando que toda forma debe convertirse en una forma
más simple y simétrica, promoviendo así la
psicología de la Gestalt.
En 1915, Casimir Malevitch (1878-1935) influido por P.D. Ouspenski
(1878-1947), crea el Espacio Suprematista basado en el concepto
del Campo Maxwell y en el Espacio Minskowski. El tratado de Ouspenski,
Tertium Organum, de 1911, y su libro La Cuarta Dimensión,
ejercieron una gran influencia en los artistas rusos quienes estaban
muy pendientes de lo que hacían y discutían los Cubistas
en el Circulo de Puteaux, de Francia. En 1911, Marcel Duchamp (1887-1968)
se une a los Cubistas y trata de representar el tiempo y el movimiento
a través de los croquis para Desnudo bajando una escalera.
Naum Gabo (1890-1977) diría más tarde : "Hice
experimentos con ideas kinéticas [...] El propósito
era introducir el elemento tiempo en nuestra experiencia humana,
tomando en cuenta que en las experiencias visuales el tiempo es
un elemento en constante actividad"
En todos los dominios se comienza a pensar en un tipo de espacio
nuevo ligado al tiempo. Aparece en 1908 el Continuum cspacio-tiempo
de Minskowski
El espacio no euclidiano abrió un campo más amplio
al nuevo enfoque espacial tanto en la geometría como en la
física, pero también en el arte. En 1912, Einstein
tomó la geometría no euclidiana como base matemática
para la elaboración de la teoría de la Relatividad
General. El cambio no fue muy grande: basó sólo con
descartar el quinto postulado del libro de Euclides (ss. IV-III
a. C.) para poder alcanzar los elementos necesarios para crear geometrías
distintas.
Las búsquedas de Isaac Newton (1642-1727) en torno a la
luz y la refracción sirvieron de orientación a los
Impresionistas, pero cuando Einstein negó la noción
de un espacio absoluto y la existencia de un sistema de referencias
privilegiadas, el concepto del espacio en la pintura empieza a transformarse
considerablemente.
En el siglo XX se ha discutido mucho sobre la influencia de las
matemáticas en el arte, pero es un fenómeno que se
ha observado en casi todas las épocas, sobre todo en la arquitectura,
desde el tradicional tatami japonés hasta el Modulor de Le
Corbusier (1887-1955). Si bien Guillaume Apollinaire (1880-1918)
había recomendado en su libro titulado Los Pintores Cubistas:
"El arte debe estudiar científicamente la inmensa
extensión de su dominio", el recurso abusivo a ciertos
elementos matemáticos,, particularmente geométricos,
entorpeció el normal desenvolvimiento de algunas escuelas
o individualidades del arte. Por eso en sus actividades de los años
cuarenta, Le Corbusier, autor del Modulor basado en la matemática
de Fibonacci (1170-1250), se vio obligado a declarar: "El
Modulor no da el talento, y menos aún genio. No hace sutiles
a los pesados ; les ofrece la comodidad que puede resultar del empleo
de medidas seguras."
Poco después el interés de los artistas plásticos
se fue desplazando hacia la música. Aparece en París,
en 1951, el Monocordio electrónico y en 1953, Jesús
Soto (1923) e Iván Contreras-Brunet (1927) inspirados en
la obra de Arnold Schönberg (1874-1951) iniciaban una pintura
de tipo serial. Esa vía llevó a Soto a una búsqueda
más dinámica del espacio, con una marcada intención
de inmaterialidad que lo convierte en el más importante representante
del Cinetismo del siglo XX, compartiendo los honores con Thomas
Wilfred (1899-1968), creador de Lumia, y Alexander Calder
(1898-1976).
Por su parte, el espacio onírico apareció sistemáticamente
en la pintura gracias al Surrealismo. La percepción de las
imágenes estaba muy relacionada con el factor tiempo asociándose
con el análisis sicológico del conocimiento científico
de Gastón Bachelard (1884-1962).
Terminando la Segunda Guerra Mundial, se suceden en Argentina varios
movimientos que se sitúan a la altura de lo más importante
de la vanguardia pictórica mundial. En 1944, se publica en
Buenos Aires la revista ARTURO. En 1946. Carmelo Arden Quin (1913).
Gyula Kosice (1924) y Rhod Rothfuss (1921-1970) crean el Movimiento
Madí, y el mismo año Lucio Fontana (1899-1968) escribe
el Manifiesto Blanco. En 1949. Raúl Lozza (1911) escribe
y publica el Manifiesto del Perceptismo, interesante concepción
del espacio que rompe con la cohesión de la forma. Disgrega
los elementos y los combina en el muro, y no en el soporte o fondo.
La visión de Lozza se ha visto coronada por una vía
similar que los jóvenes abstractos han desarrollado en los
años 80 y 90.
En los años sesenta resurge la obra con participación
del público, que en Italia llamarán "obra abierta".
Soto crea sus Penetrables. Aparece el Grupo Grav, y Yaacov
Agam (1928) se destaca con una concepción peculiar y dinámica
del tiempo y el movimiento. También con dinamismo y movimiento
real surge en esa época Chromos de Nicolás
Schöffer (1912-19 ). Carlos Cruz Diez (1923) experimenta con
ambientaciones saturadas de luz-color. Una gran atracción
fueron las insólitas esculturas de Jean Tinguely (1923-1991).
El agua, la transformación y el movimiento son los componentes
del Hydro-espace de Gyula Kosice (1924). En esa década
hace su primera aparición colectiva el Expansionismo, movimiento
venezolano perteneciente a la línea vanguardista suramericana
que presentó en el Museo de Bellas Artes de Caracas las obras
de Rubén Márquez (1927), Andrés Guzmán
(1931), Alirio Oramas (1924) y Ornar Carreño (1927).
Casi todas las obras realizadas en el siglo XX se insertan dentro
del concepto del espacio euclidiano: esa es la primera etapa del
arte abstracto que se ha cumplido en una forma extraordinaria. La
segunda etapa no ha comenzado aún: en el Tercer Milenio,
lo único que puede dar continuidad a la vanguardia del movimiento
abstracto es trabajar con un concepto distinto del espaciao. O trabajamos
con los científicos. - como lo hace el pintor Rolando Peña
(1942) en sus búsquedas recientes sobre el tema del Modelo
Estándar de la Materia, con el astrofísico Claudio
Mendoza (1951) - o nos armamos de los conocimientos necesarios para
crear o concebir nuestras obras basadas en la curvatura del espacio-tiempo.
Gravitación y curvatura serán las preocupaciones fundamentales
del artista del futuro.
La física moderna nos está ofreciendo para las obras
futuras el continuum del espacio-tiempo. También la naturaleza
nos da los campos de gravitación. Los campos electromagnéticos
serán nuestros "soportes", nuestras "pantallas".
Son verdaderas vetas aún no explotadas en el arte. Cuando
estemos en condiciones de aprovechar esos recursos, quizás
ya se haya resuelto la incompatibilidad entre la teoría de
la gravitación y la mecánica cuántica, y ello
pueda abrirnos más campos para la creación artística,
aunque ciertamente no seremos nosotros quienes realizaremos ese
tipo de obras,... pero estamos señalando caminos.
En una ocasión escribí - y quiero reafirmarlo - que
el arte de vanguardia del futuro no estará en los muros,
ni mucho menos en las computadoras, y es posible que ni siquiera
en la Tierra sino fuera de ella, pero para ella, para el ser humano,
para la paz.
*Miembro Corresponsal de la Academia Europea de las Ciencias,
las Artes y las Letras
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