Arte y Ciencia: tiempo y espacio del hombre
Omar Carreño*

Este es el siglo de las grandes sorpresas de la ciencia, particularmente en cuanto a la astrofísica y la astronomía, y parece que estamos a las puertas de otras sorpresas no menos espectaculares en el campo de la microfísica, con los parámetros ocultos.

La ciencia está entrando en una etapa diferente con la ambición de sondear más a fondo tantos fenómenos que nos rodean: desde lo infinitamente pequeño hasta lo infinitamente grande. Además de haberse hecho sentir la necesidad de una síntesis, las investigaciones han tendido a la globalización, lo cual hace que con toda lógica los grupos de astrofísicos, de astrónomos y de investigadores de disciplinas similares puedan completarse agregándoles representantes de la ecología y del arte.

Desde que Edwin Hubble aclaró (1924) que las enormes manchas de luz llamadas "nebulosas" eran grandes galaxias, se dio inicio a una etapa muy importante en el estudio del espacio exterior. Ya en 1915 Albert Einstein había señalado la importancia de sus investigaciones, y estuvo de acuerdo con Alexander Friedman afirmando que el corrimiento al rojo de las rayas espectrales de esas "nebulosas" sugerían la expansión del universo. También ha ampliado nuestra visión del espacio el estudio de los "cuasares" que surgían como puntos insignificantes (casi estrellas, de ahí su nombre) siendo en realidad enormes galaxias con núcleos de intensa actividad. Han aparecido miles de ellas después del descubrimiento de la primera por Maarten Schmidt en 1963-

El proyecto de lanzamiento de la sonda ecológica y muchos otros hechos científicos nos indican claramente que una sola disciplina ya no es suficiente -y ni siquiera el esfuerzo de una nación- para llevar a buen término cualquier proyecto de cierta envergadura. Así es como la estación orbital internacional (ISS) está en curso de elaboración con la participación de catorce países para la realización de la primera ciudad espacial de 470 toneladas, la cual estará colocada en órbita en 2003.

Allí donde el hombre posa su presencia, ésta no podría ser completa sin la participación del arte: de esta expresión de la persona humana sensible, compleja, inclusive subjetiva. Ciertamente existe un nivel de la ciencia que nosotros, artistas, no tenemos el tiempo de adquirir, pero esto no impide que intentemos acceder a un nivel que nos permita una visión global del mundo, del universo y del conocimiento, como único medio para abrir la vía del arte de mañana. Aspiramos a que el arte forme parte de esta fantástica aventura del contacto con el espacio exterior. Así como los impresionistas salieron de sus talleres persiguiendo la luz y para ello tomaron en cuenta un problema netamente físico, del mismo modo trataremos que nuestras obras dejen la Tierra para sondear el universo en busca de otras dimensiones, en otros campos de la comunicación. Es inevitable: tarde o temprano los artistas tendrán que trabajar con la curvatura del espacio-tiempo.

Varios astrofísicos creen que los agujeros negros pueden ayudarnos para esclarecer algunos problemas. Stephen Hawking - quien había combinado la teoría de la gravitación de Einstein con la mecánica de los quanta y la
Termodinámica - nos informa en su estudio sobre los mini-agujero negros, que uno de éstos posee la masa de una montaña y el tamaño de una partícula elemental. John W. Macvey nos habla también del agujero negro rotativo (que ya aparecía en una de las ecuaciones de Einstein), y en particular del agujero negro de gusano, el único capaz de llevamos al espacio exterior y de regresarnos a la Tierra, al menos en teoría ya que queda excluido que ningún aparato pueda alcanzar la velocidad de la luz y menos rebasarla (basta con recordar que la luz necesita 60.000 años para recorrer nuestra galaxia de un extremo a otro). Existe un abanico completo de agujeros negros, y hasta hay un agujero blanco cuyas dos regiones están unidas por el puente de Einstein-Rossen. El especialista en agujeros negros, Jean Fierre Luminet, describe muy bien sus diferentes tipos.

Un sinnúmero de preguntas quedan sin respuesta en lo que respecta a los agujeros negros. Señalemos entre ellas: ¿cómo convertir uno de estos agujeros negros en puente entre la Mecánica Cuántica y la Relatividad General? ¿puede su campo de atracción gravitacional utilizarse para viajes interestelares o intergalácticos? ¿es posible combinar agujeros negros rotativos con agujeros negros de gusano para viajar en el espacio-tiempo o en el pasado? Sobre todo permanece una pregunta importante: ¿cómo lograr viajar en la curvatura del espacio-tiempo sin que una materia cualquiera (nave espacial u obra de arte) sea destruida por el campo gravitacional de los agujeros negros? Entre tantas preguntas sin respuesta hay que señalar que en cuanto a viajes espaciales ha existido mucha especulación, porque el agujero negro más cercano a la Tierra se encuentra a una distancia de 10.000 años-luz. Estos son hechos que ya no podemos ignorar.

¿Cómo alcanzar el arte del futuro, y para quién? Según algunos científicos, parece que no estamos solos en el cosmos. Desde que Frank Draque creó su ecuación para calcular cuantas civilizaciones posee nuestra galaxia, varios científicos han opinado al respecto. John W. Macney ha calculado la existencia de más de ochenta millones de estrellas que poseen planetas cuyas condiciones físicas son similares a las de la Tierra, con posibilidad de seres vivos. Por su parte, Karl Sagan ha calculado que hay un millón de civilizaciones inteligentes en la Vía Láctea... Como artista, quedo pendiente de estas interrogantes, y también de las actividades de la Unión Astronómica Internacional, la que ha creado una comisión para la investigación de la vida inteligente extraterrestre.
Para la supervivencia del arte abstracto de vanguardia el único camino posible actualmente es el de obras elaboradas según el concepto de la curvatura del espacio-tiempo. Una "arquitectura espacial" adaptada a este concepto aparecerá. Mi idea de Mansión-Luz (en 1960) se orientaba hacia este concepto. Se trataba de realizaciones concebidas según dos modalidades: 1. las obras independientes; 2. las obras habitables.

Las esculturas nocturnas flotando en pleno cielo de Caracas sin soporte material, desafiando la gravedad terrestre, de las cuales hablé en 1960 (diario El Nacional, Papel Literario, Caracas, 28 de enero de 1960) fueron mi primer proyecto de obras para el futuro, para el espacio atmosférico superior, concebidas según los principios de la expansión del arte, objeto de mis búsquedas concretas desde 1951.

Personalmente, me identifico mucho con la posición de Jean Fierre Luminet, así como con la de Louis de Broglie quien decía: "He aprendido que la física no consiste en escribir ecuaciones, sino en comprender concretamente el desarrollo de los fenómenos"... Y es del todo evidente que la pulsión del arte también pertenece al conjunto de los fenómenos tanto naturales como culturales en medio de los cuales se sitúa el mismo fenómeno humano. Directamente emparentado con la ciencia y la tecnología en todas las épocas, hoy, a partir de ciertas tendencias de la abstracción geométrica, el arte dispone de una vía renovadora que lo abre a dimensiones inéditas. La vanguardia no ha terminado: apenas comienza.

*Miembro Corresponsal de la Academia Europea de las Ciencias, las Artes y las Letras

 












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