Descubrir que la obra se modifica
Clermary Moreno Istúriz

El arte abstracto se identifica con la ausencia de un tema principal en la obra, ya que no se representan ni seres, ni objetos, sino imágenes. Esto se logra a través de una composición que posee elementos muy puros como lo son las líneas, los círculos, los cuadrados, o simplemente colores muy básicos y llamativos.

A diferencia de un retrato o un paisaje, el arte abstracto no parece estar conectado con la realidad, ya que es muy subjetivo. Por tal razón, resulta imposible descifrar una obra, ya que la percepción del observador es individual, y éste debe emplear todos sus sentidos para poder percibirla.

Entre los artistas que se encuentran en la exposición "Abstracción Geométrica en Venezuela" en la Galería de la Biblioteca de la Universidad Simón Bolívar, el que más atrajo mi atención fue Jesús Soto, en particular una obra sin título del año 1982. La misma era muy llamativa porque a pesar de que estaba en dos dimensiones, daba la impresión de que tenía tridimensionalidad. En un primer plano, el más cercano al observador se tenía un conjunto de líneas inclinadas y rectas, realizadas en los colores primarios, en blanco y en negro. Dicho plano era de un material transparente que permitía ver hacia el de más atrás.

Lo más importante de la obra es que ella por si sola es inmóvil, pero a medida que el espectador se mueve al frente de la misma, éste descubre que la obra se modifica. La causa de esto es la intersección de las líneas de los dos planos superpuestos que contiene la obra.













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