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Una mirada a lo abstracto
Miluzka Huarcaya
Estudiante de Arquitectura
En la planta baja de la Biblioteca de la Universidad Simón
Bolívar se presenta una selectiva ponencia de algunas de
las obras más representativas del arte abstracto en Venezuela,
pertenecientes a la colección privada de la Galería
de Arte Nacional. Una muestra de este tipo de por sí siempre
va a tener un componente interesante y audaz dado por la oportunidad
de observar de cerca y dentro de nuestro espacio universitario las
primeras experiencias abstractas del arte moderno venezolano, una
vez más y sin mucho esfuerzo, el arte está dentro
de nuestra casa.
"La muestra"
La exposición "La Abstracción Geométrica
en Venezuela, la primera década", está hecha
con un cuidado y refinamiento casi minimalista, donde el curador
Ernesto Guevara, devela con un orden progresivo y controlado los
momentos más representativos del arte visual venezolano el
cual se presenta en un principio con un dominio situacional de las
formas y de la composición, luego al incluirse la noción
de la dinámica y el movimiento éste se rompe y se
quiebra, donde finalmente y a medida de que el grado de composición
de las formas se hace más compleja, más aguda, la
exposición trata de dejar a manera de entre líneas
el enunciado de lo que bien podría ser el lenguaje de la
abstracción: una serie de reacciones hechas forma y estructura
que más que buscar un vínculo objetivo con el espectador,
rasga sus vestiduras y en cierto sentido se define como un símbolo
sugestivo, autónomo y dueño de su propia existencia.
Es así, como al entrar en la sala de exposición
y luego de dar un primer vistazo, logramos identificar una consecución
de obras que van en principio de esta evolución de líneas,
volúmenes, colores, etc, junto con algunos tips informativos
que en cierto modo logran explicar la noción experimental
del arte criollo en esos tiempos. Desde un collage de Omar Carreño,
pasando por un Mateo Manaure y luego por un Soto, la exposición
nos muestra las primeras intenciones de abstracción inmersas
en los motivos y formas del diseño gráfico, luego
las experiencias de movimiento y tensión abren paso al cinetismo
de un Cruz-Diez, para así adentrarnos en los mismos conceptos;
más se añade una variable nueva como lo es el color,
con un Alejandro Otero o un Ramón Vázquez Brito. El
tema del espacio es también un proyecto ambicioso dentro
de las vertientes de lo abstracto y éste es trabajado con
propuestas variadas, como lo muestran las obras de Luis Guevara
Moreno o Carlos González Bogen, cuya peculiaridad parte de
cómo el espacio dentro del cuadro se extiende al espacio
expositivo al romper la conformación de la obra o al no plantear
límites entre el comienzo y fin de la misma en el caso de
la ausencia de un marco.
Hasta aquí la muestra se hace si bien amigable, ayudado
en parte por las tablas de salvación (los textos), colocados
a medida que el carácter de las obras así lo demandan,
pero como es de constatar, la abstracción comienza en este
punto a hacerse más compleja y álgida. Se muestra
entonces un arte autónomo, que alardea de un logro altamente
estético, donde la complejidad de la composición contenida
dentro del cuadro se hace contundente abriendo paso a la noción
de obra-objeto. Estas últimas obras pertenecientes a Mercedes
Pardo, Enrique Sardá, Armando Barrios o Elsa Gramcko, exaltan
una pasión por la experimentación de las formas, las
geométricas en este caso, donde la disociación de
toda intención de representación de lo real es más
intensa y la búsqueda de una perfección del dominio
de la técnica. El lenguaje abstracto-geométrico de
las formas se hace presente, son obras muy bellas a nivel visual
y que aún dentro de su arrogancia mantienen esa intención
de agradar y seducir a la vista, mas como toda obra moderna, el
vínculo de conexión con el observador es de libre
albedrío.
"Una mirada a la abstracción"
En un ensayo sobre realismo y abstracción en el arte moderno,
Herbert Edward Read (1960) [1], expresa que "...la abstracción
es la reacción del hombre frente al abismo de la nada, la
expresión de un Angst que desconfía o renuncia al
principio orgánico y afirma la libertad creadora de la mente
humana en tal situación. Solo en la experimentación
y en esa búsqueda creadora el arte moderno, radica la mejor
justificación de la variedad y excentricidad de sus tendencias".
El arte abstracto en Venezuela tiene las mismas raíces
de la corriente europea contemporánea en tiempos del cubismo
de Picasso, sólo que la nuestra tiene un desfase de 40 años,
de la misma lo que puedo entender es que como toda corriente contemporánea,
cuya génesis común radica en la época moderna
del arte, el carácter subjetivo de la obra, junto con la
búsqueda aparente de la experimentación, terminarían
de justificar el aislamiento del artista y así desligarse
de toda responsabilidad con su entorno inmediato, la disociación
arte y sociedad se deja entrever como bandera permanente.
La exposición de esta tendencia, si bien trata de ser,
por la manera como se muestra la información, una exposición
amigable, el fin objetivo es el de presentar un resultado de experiencias
particulares traducidas en el hecho de lo abstracto. Como estudiante
de arquitectura o persona con algún tipo de sensibilidad
hacia la expresión artística, el hecho de la contemplación
de la obra se vuelve particular, privado, ya que el vínculo
que establezco, si bien está basado en el hecho de la mera
representación plástica se ubica también en
el inevitable ejercicio mental de satisfacer dentro de mi búsqueda
personal alguna clave para el entendimiento de la obra. Si bien
es cierto, que uno busca y encuentra dentro del arte moderno la
racionalización de nuestro entendimiento o las ganas de querer
darle un significado real al la obra, esta empresa puede ser tanto
alentadora como no serlo, pues como diría Picasso: "Todos
sabemos que el arte no es verdad. El arte es una mentira que nos
hace comprender la verdad, por lo menos la verdad que podemos comprender.
"
Read, es más concreto: "El arte es un sistema cerrado
y es cierto en la medida que su retórica nos convence, nos
agrada , nos consuela. No posee misión espiritual alguna;
se le acusa de no tener función social." Y así
es, dentro de la exposición las obras se presentan tal cual
son, el discurso no existe y su disociación con lo real es
su punto de partida, son objetos que están para estar allí,
para ser mirados, degustados, en torno al esfuerzo de la ingeniería
creadora del autor sin mayor pretensión que ser ellos mismos.
Esta autenticidad despreocupada, basada en el esfuerzo de atrapar
y recrear la mirada, muchas veces fortuitamente, es lo que a mi
parecer, ha llevado al arte moderno al lado de la degeneración
del mismo, degeneración muchas veces tamizada con efectos
y estrategias publicitarias, hoy presente en nuestros museos y galerías,
con el único fin de ver y no pensar.
"Un mérito y un anhelo"
Si bien este no es el caso particular de la Exposición
que actualmente se presenta en la Planta baja de la Biblioteca Central
de la Universidad Simón Bolívar, nada puede garantizar
que no lo sea para cualquier otro espectador de la comunidad universitaria,
que luego de ver las obras, se sienta enajenado con las imágenes
y simbolismos de este tipo de arte moderno. El riesgo siempre ha
de ser el mismo a la hora de establecerse el vínculo entre
pintura-observador.
No puedo dejar de hacer referencia al mérito que tiene la
comisión de Patrimonio Artístico al introducir el
arte a la universidad. La oportunidad de poder ver de cerca los
trabajos de los artistas venezolanos de ésta como de otras
tendencias, si bien poco común en la universidad, es interesante
por el valor histórico cultural de la exposición,
algo sumamente plausible. El traer el arte al espacio universitario
y el realizar muestras dentro o fuera de las instalaciones de nuestra
casa de estudio, son iniciativas que van en beneficio de la comunidad
universitaria en general. El concepto de propiciar un acercamiento
cada vez menos casual entre el espectador y la obra, es genial y
muy de vanguardia.
Como única expectativa que deseo formular acerca de los futuros
proyectos expositivos, va en relación al anhelo de seguir
viendo dentro de nuestros espacios, obras que nos enriquezcan, no
sólo por sus aportes en el plano formal de la expresión
artística contemporánea, sino también considerar
propicio los espacios para aquellas propuestas que en el plano del
discurso creativo se atrevan a proponer temas, reflexiones o se
acerquen sin reserva alguna al sentido de la tradición, arraigo
e identidad; tendencias renovadoras y frescas que pese a todo no
les cueste quitarse el cliché de la contemporaneidad.
1. Filosofía del Arte Moderno, Herbert Edward Read.1960.
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