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Entre la tensión y el desasosiego
Patricia Alberti
Un día martes, durante el taller de Plástica I de
la carrera de Arquitectura, fuimos a visitar una exposición
sobre el Abstraccionismo Geométrico que está en la
Biblioteca de la Universidad.
Al que va de pasada, sin mucho interés, tal vez le parezca
que son pinturas insulsas sin mucha terminación; de hecho
parece que esta exposición, a pesar de que está en
una zona bastante transitada de la Universidad, ha tenido poca afluencia
de público, y la razón es, creo yo, que es arte profundamente
abstracto y más que todo una cuestión de sensaciones
y de saber observar algo que sólo se hace más evidente
con la lectura progresiva. Lo afirmo porque a mí me pasó,
fui una vez sola y me demoré cinco minutos en ver toda la
exposición, pero guiados por la profesora nos fuimos adentrando
en el mundo del arte abstracto y del sinfín de emociones
que sus obras de arte trasmiten.
El Abstraccionismo Geométrico se incluye dentro de los códigos
plásticos que están alejados de las formalidades académicas.
Es un estilo en el que el observador cambia su papel, pasa de simple
espectador a artífice de la propia fantasía, contribuye
con su interpretación y se adentra en la experiencia del
artista.
En la pintura siempre ha sido una necesidad representar la realidad,
y para eso la invención de la perspectiva, para que se pudiera
ver en tres dimensiones, algo que hasta el momento era exclusivo
de la escultura; con este movimiento se sigue ese mismo principio,
a mí parecer, pero de una forma más indirecta a un
campo más profundo. En la obra del artista Jesús Soto
la composición va más lejos con su avidez de representar
la profundidad de su trabajo: coloca un segundo plano paralelo,
alejado del plano principal, y en cada uno de esos espacios dibuja
trazos perfectos que sólo cobran sentido cuando se observan
de frente y se logra leer como un todo.
En las obras de exposición vemos ejemplos de énfasis
sobre todo en la utilización de colores, permitiendo que
a pesar de que muchas de las obras poseen elementos repetidos no
son en ningún momento monótonas, permitiendo además
un equilibrio exquisito que provoca tensión y a la vez desasosiego,
aunque parezca absolutamente contradictorio.
Creo que me falta mucho por saber de este tipo de representación
plástica y sobre todo de los dignos representantes de ese
movimiento que tenemos en nuestro país, como son Carlos Cruz-Diez,
Soto o Alejandro Otero, espero que este sea sólo el punto
de partida para experiencias posteriores.
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