Luisa Richter

Luisa Richter, pintora germano-venezolana  con amplia trayectoria en el mundo de las artes plásticas, ha sido galardonada en varias oportunidades con altos honores. Dos veces ganadora del Premio Nacional de Artes Plásticas. Premiada por Dibujo y Grabado, en 1967, y por pintura, en 1982. En 1978 fue seleccionada para representar a Venezuela en la Bienal de Venecia y a finales del 2000 recibió el Primer Premio de la II Bienal de Artes Gráficas de Caracas del “Museo de la Estampa y del Diseño Carlos Cruz Diez” por su collage: El Tiempo y sus Combinaciones.

Además de esta muestra virtual, Luisa Richter expone actualmente dos individuales: 62 obras en el tercer piso de la Biblioteca Central de la Universidad Simón Bolívar y 38 obras en la Galería Medicci en Caracas. En esta entrevista “Universalia en Línea”  le hizo algunas preguntas interesantes que pueden ayudarnos a entender el arte de nuestro tiempo, recomendamos a todos su lectura. En la gráfica, la artista en compañía de Carlos Pollak, ex-decano de Estudios Generales.

El Abstraccionismo en la era digital
Entrevista realizada por Ronald Rodríguez Ferrer

Universalia: Cuando dio clases de composición, dibujo y pintura en el Instituto de Diseño Neumann de Caracas ¿Cómo hacía para lograr en los estudiantes ese encuentro necesario para que ellos desarrollaran su propio lenguaje?

L.R.: Cuando tú tratas de que el estudiante se sensibilice a través de su trabajo, no por un cliché o por otros medios, y atrapas su sensibilidad y su capacidad, entonces él desarrolla automáticamente su propio lenguaje. Es cuestión de hacerlo aflorar, ya que todos somos diferentes y tenemos necesidades distintas que expresar.

Cuando yo pinto y llevo un cuerpo tridimensional a un plano bidimensional, tengo que tener los medios y la capacidad para poder mostrar, por ejemplo, que el peso del cuerpo está apoyado en el pie derecho. Tienes que desarrollar la capacidad de la línea, del impulso, de la sensibilidad, de la sencillez, de encontrar el volumen cuando traduces al plano. Esto no es algo que haces de una vez, uno tiene que recorrer un camino donde hay encuentros y confrontaciones.

Es un ejercicio que al final te lleva a tu propio lenguaje. El lenguaje se expresa a través de la composición, del ritmo, de la atmósfera, de las melodías, de los acentos...

Universalia: de los silencios...

Universalia: En la actualidad, con tantos pintores y tantas exposiciones ¿Cómo se reconoce a un gran pintor o una gran obra de arte?

L.R. Todo es muy relativo, eso está en ti. Hoy en día los críticos de arte quieren ver siempre algo nuevo; por ejemplo, les fascinan las “instalaciones”, que yo rechazo porque veo en ellas una superficialidad cotidiana, demasiadas repeticiones parecidas a las que proyectan los medios, con lo cual se corre el peligro de ser manipulado por un mercantilismo opuesto al verdadero objetivo de la pintura.

Otro factor es el hecho de que la mayoría de los pintores se someten a los deseos de un marchand, aspecto muy peligroso para el arte pues éste tiene un horizonte más amplio que el de ser una mercancía.

Reconocer una gran obra de arte no tiene que ver con el éxito inmediato. Todos conocemos la historia de Van Gogh o la de Cezanne -cuyos óleos fueron rechazados dieciséis veces del Salón Oficial de París-, quienes, a pesar de su poco éxito en vida,  se encuentran entre los pintores más cotizados hoy en día.

Universalia: Pero, ¿cree que el arte puede estar al servicio de un propósito más sublime que el histórico, social o estatal?. Y, ¿hacia dónde se dirige el desarrollo visual de nuestro tiempo?

L.R. Cuando lees La Ilíada o La Odisea, obras escritas 800 años antes de Cristo, o cuando lees el Viejo Testamento o La Divina Comedia, es maravilloso poder imaginarse lo que en ellas se narra y a sus personajes arquetípicos. Lo mismo sucede con la pintura.

Pero, hoy en día nuestra imaginación está siendo transformada por las barbaridades de la información y un uso agresivo del color que presentan los medios de comunicación. Detesto que promocionen en forma sugestiva un materialismo que me produce angustia. Nos están llenando de información banal en vez de ofrecernos lo que nos abre hacia senderos positivos: la cultura, la fe, la conciencia del ser humano.

La cultura, al igual que la pintura, son acompañantes que a lo largo de la vida nos dan sentido, nos sacan de lo trivial.

Universalia: Esto quiere decir que una gran obra de arte tiene un mensaje atemporal. ¿Cree que si Leonardo Da Vinci pintara hoy en día la Mona Lisa, podría ésta ser reconocida como una gran obra de arte?

L.R. El que pinta siente esa lucha, esa atmósfera, esa autenticidad que, en el caso de la Mona Lisa, se logró gracias a la conciencia del humanismo y a la cantidad de capas y retoques que a lo largo de diez años le dio Da Vinci.

Cuando tienes la sensibilidad y el conocimiento para entender qué es una obra de arte, y ves la cantidad de barbaridades y superficialidades que se hacen ahora en nombre del arte, no hay mucho que decir.

Sólo hay que ver y apreciar la Mona Lisa para entenderlo.

Universalia: Si pensamos que una obra de arte es eterna ¿Cree que el aporte que la Mona Lisa dio al arte podría ser reconocido hoy en día de la misma manera?

L.R. Esto no se puede decir. Existe siempre la influencia del entorno sobre el artista y sus vivencias.

Los mosaicos bizantinos se realizaron en forma bidimensional. Después del Renacimiento, empezó la investigación psicológica de los personajes y la perspectiva. Fue una gran revelación en su momento.

Los mosaicos bizantinos, como concepto, tenían una posición muy diferente a la que encontró Leonardo Da Vinci en la Mona Lisa; sin embargo, ambas son obras de arte con sus propios aportes.

Universalia: ¿Cuál es el aporte de la pintura a la cultura universal y, más específicamente, cuál es el aporte de la abstracción al pensamiento humano?

L.R. Cuando tú preguntas cuál es el aporte de la pintura a la cultura, hay que definir la pintura dentro del conjunto formado por la poesía, la filosofía o la música,  y hay que preguntarse también qué significa para el individuo o para la masa.

Cuando los niños vienen a mi casa, por ejemplo, quieren pintar porque eso les produce bienestar, algo parecido a la música...

Universalia: Es un juego...

L.R. El juego está presente en muchos aspectos de la vida y está relacionado con el gozo. Los juegos del amor son preciosos, el juego de la vida como parte de la vida misma, el gozo de vencer, el gozo que produce el poder. Todo está detrás del juego.

Universalia: Le pregunto esto porque si podemos definir el aporte de la pintura al conocimiento humano en un momento determinado, es posible saber...

L.R. ... cuál es el aporte de una palabra? ¿Cuál es el aporte de la poesía? ¿Cuál es el aporte de la música o de una persona riendo en un Night Club? ¿Cuál es el aporte...? Existe un aporte, pero no se puede definir.

Universalia: Es posible observar que en el pasado la historia del conocimiento y la del arte estaban profundamente relacionadas. Por ejemplo, el desarrollo de la perspectiva fue un gran aporte a la conciencia, que tuvo su efecto en otros campos del conocimiento. Al presente la relación no es tan clara. ¿Se puede definir el aporte de la abstracción al conocimiento?

L.R. Hoy tenemos el hecho digital, que más que concreto es abstracto. En 1910, Kandinsky pintó su primer cuadro abstracto cuando, en la penumbra, vio de manera diferente un paisaje pintado por él mismo.

Esa visión le fascino y se dedicó a estudiarla y proponerla como una forma de pintura que después se llamó Abstraccionismo. La abstracción se encuentra en la naturaleza. Observando las nubes, por ejemplo, podemos ver abstracciones. Es una decisión que hace el espectador: puede ver nubes o abstracciones. Lo digital ya está afectando nuestro lenguaje y nuestra visión.

La abstracción sigue su camino, como lo siguen la biología o la física en su necesidad de obtener una respuesta del universo. La abstracción es un eco de lo que es la vida, de lo que es el arte.

Uno no sabe por qué le gusta la poesía de Rilke: “Vivo la vida en círculos que afectan mi alrededor...”.

Esos son símbolos que puedes traducir a tu realidad, y que te dan algo, te dan impulsos, un sentimiento que no es necesariamente la felicidad sino una conciencia que está fuera de la vida cotidiana y dentro de la comprensión del ser. Entonces la abstracción, la poesía, la música, nos abren la puerta a un mundo que está relacionado con los misterios de la vida en sí.

Universalia: ¿Cuál es el futuro del Abstraccionismo en la era digital?

L.R. Esto es muy  general; un cuadro siempre será un cuadro. Cuando vi por primera vez la pintura de Malevich “El cuadrado blanco sobre blanco”, me fascinó su simplicidad y me trasmitió una sensación y un conocimiento único. Cuando usted pregunta sobre el futuro del Abstraccionismo, yo no soy profeta, pero puedo asegurar que una buena obra de arte siempre producirá algo en el espectador interesado y sensible.

Todo el mundo vive corriendo y está sobrecargado de computadoras y televisión que, yo diría, matan la sensibilidad para poder apreciar o concebir una buena obra de arte.

Creo que la abstracción es un péndulo y una esperanza contra las corrientes que buscan hundirnos en la visión de Disneylandia; contra la repetición de un cliché que produce una no-fantasía y una no-creatividad en los niños, pues ellos son atraídos y dirigidos por esos clichés tan materialistas, los cuales percibo como visualmente peligrosos.

Por eso tengo fe en la abstracción: ella produce todavía un espacio que no está encadenado por signos preestablecido. Veo  que lo digital está corriendo detrás de Mickey Mouse, al igual que todos los medios, promocionando el cliché y la mentira. No vivimos en el mundo de Disney, somos seres humanos.

Marzo 2001


 

 

Ronald Rodríguez Ferrer

Comunicador Social. Universidad de Emerson, Boston. Trabaja en la Dirección de Servicios Multimedia USB.

 

 

 












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