El Decanato de Estudios Generales premia en sus concursos

Enrico Armas

Galopar tras la pasión

Galería Virtual

Cada año el Decanato de Estudios Generales abre la convocatoria a sus concursos. Celebra también su Semana, durante la cual se hace la premiación a los mejores que han participado. En ese acercamiento a las diferentes manifestaciones del arte venezolano y a sus artistas, que también se precia dentro de la misión de los Estudios Generales, se encargó al escultor ENRICO ARMAS la elaboración de la figura para galardonar a los primeros lugares de estos concursos. La estudiante de arquitectura Cynthia Katz, apoyada por la profesora del Dpto. de Arquitectura, Diseño y Artes Plásticas de la USB María Elena Núñez, realizó a este artista la entrevista que ofrecemos a continuación.

Comenzaste muy temprano a trabajar en artes plásticas. ¿Cuáles consideras los momentos más importantes en tu trayectoria?

Empecé muy joven, tenía 5 años, aunque no como artista. Vivía con mi familia en una casa en Cumaná, en el patio habría huecos en la tierra, descubrí el barro y empecé a modelar muy temprano piezas en barro. Después nos vinimos a Caracas, mi papá era amigo del escultor Hugo Daini que trabajaba con bronce, entonces él me regaló arcilla. Hay una edad en la que los niños rechazan el hecho creativo y yo lo veía como un peligro. Estaba jugando con barro y ya tenía 13 años; en los niños eso es normal, incluso pasa con los que escriben poesía, ellos comienzan a abandonar la poesía y la pintura.
Daini funde en bronce una pieza que yo había modelado en plastilina, y cuando veo aquello digo ¡es una escultura! Es decir, no era ya un juego, era una obra. Tenía 14 años cuando empiezo a modelar piezas en cera, él me enseña unas técnicas de escultura y me funde 23 piezas y hace con ellas una exposición, mi primera exposición a los 16 años. Me gustaba mucho modelar y dibujar. Entré en una escuela de artes gráficas en el 77, en el CEGRA (Centro de Enseñanza Gráfica). En esa época enseñaba un grupo de artistas como Manuel Espinoza, Alirio Palacios, Edgar Sánchez, Luisa Palacios, que eran ya reconocidos. Para ese tiempo hacía escultura muy autodidacta, muy por mi cuenta. Fui a París dejando mis estudios en el CEGRA, fue una experiencia importante, todo ese contacto con artistas que yo veía en libros. Hice talleres con artistas como CESAR. Siempre fui muy contestatario, en la clase de escultura nos ponían a modelar, a copiar una modelo, eso a mí no me gustaba. Iba a la panadería y compraba unos panes que llenaba con yeso y hacía como instalaciones, como obras más de instalación. Regreso después a Venezuela.

¿Por qué pintas si eres escultor?

Los artistas tienen diversos caminos para escoger, podía estudiar diseño gráfico o dedicarme a hacer mi obra, por ejemplo. En tercer año de diseño caí en cuenta de que mi pasión era el arte. Monté entonces un taller independiente y empecé a producir mi obra: imprimía mis gráficas y serigrafías, modelaba mis piezas en bronce. Siempre hacía algo que alguien quería comprar y así he llegado a los 45. Uno debe seguir su pasión, lo que le gusta. Si hay un talento natural, uno debe descubrir ese talento, escribir, hacer música.

¿Hay un lazo emocional con las obras, un apego?

Al principio cuando hice mi primera exposición me dolió mucho desprenderme de las obras. Pero ya no, produzco todo el tiempo, lo que hago es pintar. Llega un momento en que el espacio físico no es suficiente, mi casa está llena de obras, tengo otro taller fuera de Caracas y también está lleno de obras. Además, la obra empieza a convivir con los demás, me gusta cuando llega a un espacio distinto.

Cuando se expone una obra o se escribe un libro, se siente que se está como desnudo, que se puede ser encontrado fácilmente. Con los años ¿deja de sentirse esto?
Creo que cuando uno hace un cuadro o escribe algo siempre se está mostrando frente a los demás, y por eso se llama exposición, es exponerse. Hay gente que hace más de una obra o escribe bien y no publica. Hay que equivocarse, el artista debe asumir riesgos.

Esa exposición tuya en la Simón Bolívar está en el marco de la premiación de los concursos de Estudios Generales, los 10 mejores poemas van a ser leídos por los alumnos y eso puede dar miedo, ¿qué le dirías a un muchacho que está mostrando también su arte?

En la vida hay que atreverse, se debe preguntar. Cuando alguien escribe su poema o en mi caso, que pinto cuadros, al final es tu obra y nadie te puede decir nada. A veces a un artista no le gusta la obra del otro, puede existir la competitividad, y muchas veces las opiniones son delicadas. Le puedes mostrar tu poema a un escritor pero a lo mejor su opinión no es acertada. Picasso fue muy criticado, el cubismo no era aceptado, y Soto fue criticado por la gente de su generación. Al escribir un poema, si otra persona te sugiere cambios, muchas veces termina siendo el poema del otro. Hay que tener información para ser poeta, tener cultura. En arte, literatura o arquitectura, si vas a plantear algo tiene que ser novedoso, no puedes estar copiando la obra de otro, y definitivamente la innovación es complicada.












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