El cineforo en la educación universitaria.
Una aproximación

Curso “Productividad, Estrategia y Éxito Académico” CCP-114
Prof. Alfredo Gorrochotegui Martell
Departamento de Ciencia y Tecnología del Comportamiento, USB


Yo no recuerdo cuando comencé a usar películas con mis alumnos, pero sí recuerdo que tuve un profesor que de vez en cuando en el bachillerato nos colocaba partes de películas para explicarnos con mayor profundidad y ejemplos prácticos lo que nos ofrecía en sus clases. Y eso me marcó. Luego conocí a otros profesores que se dedicaban a dar “cineforos” sobre películas para hacernos discutir sobre un tema concreto. Y recuerdo pasmado, unas discusiones largas y acaloradas…

Luego, cuando me incorporé a la universidad, decidí utilizar películas. Y el proceso es el siguiente: se da un tema o una unidad, y en la siguiente clase se coloca una película cuyo tema pueda relacionarse con lo visto y lo discutido. Antes de ver la película, se entrega a los estudiantes un cuestionario con varias preguntas que se leen en voz alta, se hacen comentarios sobre las mismas y se aclaran dudas. Después de la película, los estudiantes responden individualmente el cuestionario utilizando como ayudas los apuntes o los esquemas de la materia dada. Finalmente se realiza una discusión general en la que todos van contestando las preguntas y comparando los resultados de sus respuestas. Es en esta discusión en la que el profesor da orientaciones o ayuda a ver perspectivas relacionadas con la materia desarrollada. En la siguiente clase los estudiantes deben entregar en limpio sus respuestas a las preguntas de la película, quedando esto como informe final. También en los exámenes se hacen preguntas sobre las películas vistas y la relación de sus relatos con los temas desarrollados.

La experiencia ha dado como resultado discusiones muy enriquecedoras e informes muy completos; además, en las pruebas se nota mayor seguridad para explicar o poner en práctica conceptos o manejar criterios personales. Pero lo más interesante y llamativo es la motivación y la disposición positiva de los estudiantes hacia la materia.

Diversas publicaciones y artículos han aparecido en los últimos años vinculando al cine con la educación y no sólo con el entretenimiento. Algunos autores plantean que la inserción del cine en el currículo de la educación crea un ambiente de aprendizaje único y motivador para propiciar el desarrollo de competencias complejas relacionadas con disciplinas de corte humanístico y psicológico.

Otros autores comentan que el cine puede considerarse como uno de los factores más poderosos de creación de actitudes públicas y de difusión de ideas acerca de temas relacionados con la ciencia, en general, y con la promoción y la orientación de la salud mental, en particular.

El cine puede representar una herramienta fecunda para estimular un interés crítico por temas de actualidad. Se sabe que el principal reto de la utilización del cine como estrategia didáctica radica en ser capaces de posibilitar, a partir del impacto que las películas generan en el alumnado, un interés y preguntas pertinentes al tema de la película en cuestión. Así, el cine se puede convertir en una experiencia vivida de aprendizaje significativo. El cine contribuye a hacer más directo el conocimiento, en el sentido de que ayuda a incorporar conceptos aprendidos a nuestras propias experiencias vitales. Por ejemplo, conocer el concepto de la violencia familiar y poderlo escribir en un examen es una cosa. Otra bien distinta es conocer “de cerca” los detalles de las relaciones que se producen en ambientes familiares donde la violencia es el modo de relación sobresaliente y en la cual se puede apreciar el impacto que este fenómeno tiene en la sociedad, o las resonancias en otras esferas de la vida cotidiana, como el trabajo y la salud física.

La utilización del cine en la enseñanza permite un acercamiento en torno al mundo de las imágenes. Enseñar a mirar una imagen, descodificarla, analizarla, hacer hermenéutica, es tan importante como saber leer y entender un texto escrito o atender a un caso para orientarlo.

La necesidad de aplicar herramientas teóricas al análisis de los acontecimientos planteados en las películas obliga, por un lado, a entrelazar y a dar cohesión con lo adquirido; a acercar lo aprendido en los libros a contextos “prácticos” (la vivencia de la película); y, por el otro, a revisar posibles identificaciones que hacemos con las tramas o los personajes de la producción. En este sentido, el proceso de aprender y conocer a través del cine adquiere un carácter “real” y mucho más estimulante.

Estoy convencido de que con el uso del cineforo en nuestras clases podemos fomentar la capacidad crítica de los alumnos, al tiempo que estimulamos la creación de actitudes positivas hacia los temas de interés de nuestra asignatura o de áreas de investigación.













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