El maldito no es Sade
Marqués de Sade, una película dirigida por Philip Kaufman
Liris Briceño Guglietta
Estudiante de Ing. Electrónica

I
Aún su lengua maldita me persigue. La truncada lengua poderosa del Marqués de Sade. Su más encarnado sentido de mil demonios. El objeto y la forma de su voluntad profunda, incontenible. Allí, he escuchado su odiosa voz. El grito de una bestia horrenda, su aliento fétido, avanza lentamente hacia mí. Aún esconderse no tiene ningún sentido. Me encuentra. Le siento feroz en cada una de las letras prohibidas, sobre las infames páginas de un libro condenado. No hay virtud en tal naturaleza, tan sólo una demencia demasiado brillante para los hipócritas mustios del circo. A este punto lo han despojado de todo. Ni siquiera la libertad de sus tintas mortíferas le es permitida. No posee más dominio, ni acción para ejercer su ignominia. Entonces, el Marqués no es malvado. Yo en cambio, soy libre. ¿Quién es el maldito?

II
Esa ruidosa Francia imperial es excesiva pero terriblemente virtuosa, o cobarde al menos. Y qué profunda crueldad en la estrecha y sucia convivencia con el mal hay en el hombre prudente e inquisitorial. El gran hipócrita, hombre virtuoso, se niega a sí mismo y al principio del bien al negar la maldad. Pero "...tú quieres, que el universo entero sea virtuoso y no presientes que todo perecería al instante si sólo hubiera virtudes sobre la tierra... no quieres comprender que, ya es preciso que existan vicios..."[1]

Un mal forzoso e inevitable: "...para poder conocer la virtud, primero debemos familiarizarnos con el vicio. Sólo entonces, podremos alcanzar la verdadera dimensión del hombre..."[2]


Para Rousseau el hombre es bueno por naturaleza, pero es libre. "...¿Cuál hubiera sido el mérito de los hombres si Dios no les hubiere dejado su libre arbitrio, y qué mérito hubiesen tenido para disfrutarlo si no hubiera habido en la tierra la posibilidad de hacer el bien y evitar el mal? ...", exponía uno de los personajes del Marqués a propósito del cuento Diálogos entre un sacerdote y un moribundo. Continúa más adelante, "...Así, pues, tu dios ha querido hacerlo todo oblicuamente sólo para tentar a su criatura. ¿No la conocía pues, no sospechaba el resultado?...". Los hombres libres somos malditos, al menos en parte. Señalaba Cioran que, los mejores actos de los hombres son motivados por la fuerza original y fundadora de la maldad.

En el caso del Marqués esa fuerza se vincula al ejercicio libre de la creación. "...Un hombre que encontró la libertad en el lugar más insospechado. En el fondo de un tarro de tinta. En la punta de una pluma..."Si bien las flemáticas paredes del sanatorio de Charenton no han podido contener la impúdica prosa de Sade, su libertad ha sido quebrantada de muchas formas por la violencia institucional. Y sin libertad no hay posible juego de maldad. Por tanto, ¿el Marqués de Sade es malvado? Los virtuosos le han despojado de sus plumas y tintas para combatir demonios. Lo desnudaron en el centro del bosque para que fuera presa fácil. Torturaron su carne, y arrancaron su lengua sin piedad, como si con ello pudiera callársele. Y sólo interpretaron su obra malvada al pie de la letra. "...Homo perversus, una especie que prospera en cautiverio..."[2]

Por último, Sade se enfrenta a los farsantes y tramoyistas. Hombres virtuosos. Se revela contra todos ellos, exponiendo deliberadamente su malignidad. Ese lado disoluto que conoce muy bien. Su prosa corruptora no crea el mal de los hombres, pero es evidencia clara de nuestra propia naturaleza. Una verdad intolerable. "...Hay en cada uno de nosotros tanta belleza y tanta abominación. Ningún hombre está exento..." [2]

III
De nuevo esa lengua. "...Querido lector: Prepárate para el cuento más impuro jamás concebido por la mente del hombre..." [2]

Si el Marqués de Sade no es malvado porque no es libre, su lengua al menos es maldita. Esa terrible lengua combatió la moralidad de una época perversa y encontró goce en la bajeza de los virtuosos. Y en definitiva, sólo los virtuosos tuvieron la posibilidad de elegir y ser malditos y encontrar placer en serlo.

BIBLIGRAFÍA

[1] Georges Bataille. Fragmentos de la Literatura del mal. Carta escrita por Sade en 1782.

[2] Las letras prohibidas. El Marqués de Sade dirigida por Philip Kaufman.

Datos biográficos del autor y selecciones de sus obras.
http://www.letrasperdidas.galeon.com/autoresconsagrados.htm

Ideas de Cioran
http://members.tripod.com/~IlianaR/diez/diez.htm


Universalia nº 16 Ene-Abr 2002













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