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Y entonces ocurrió algo fantástico... Un análisis de los diversos factores que hacen que las historias de Harry Potter, Dragon Ball y Caballeros del Zodíaco, sean atractivas a diferentes tipos de público
Para muchos, una novela es simplemente un pasatiempo para distraerse, una oportunidad para alejarse del mundo en que vive y adentrarse en una historia fantasiosa que, en la mayoría de los casos, todos los que pertenecen al público quisieran ser parte de ella. Para otros es mucho más que eso, es un arte, una ciencia, una profesión. Es el vínculo entre la realidad y los pensamientos más profundos del ser, es la puesta en escena de la imaginación, escena que luego va a ser imaginada por un público, en la mayoría de los casos lectores, cada vez más exigentes y con mayor variedad a la hora de seleccionar la novela a disfrutar. Una definición teórica de novela sería, refiriéndose específicamente a las novelas escritas: "Obra literaria de cierta extensión, escrita por lo general en prosa, en la que se narra una acción fingida en todo o en parte, pero verosímil" (1) (Encarta 2000). Muchas de las cosas planteadas en una novela, pueden ser planteadas igualmente en otros géneros artísticos, en la música, en la pintura, en el teatro y, en el siglo XX y XXI, también en los comics animados. Los comics permiten además de transmitir hechos fantásticos pero verosímiles, mostrar escenas y acciones fuera de lo común, alejadas de la realidad, que rompen con los paradigmas conocidos por la mayoría de las personas. Precisamente se podría definir el comic como "Figura, dibujo o descripción en que se exalta o ridiculiza una persona, mediante la puesta en escena de diversas acciones, de comportamientos o, deformando o exagerando, sus facciones o aspecto"(2) (Encarta 2000). Cada uno de estos géneros puede estar dirigido a uno o a varios públicos en especial. Dirigirlo a algún público específico implica conocer las habilidades y aptitudes de dicho público, tal como plantea Umberto Eco refiriéndose a las estrategias para crear alguna historia(3) (Eco 1981): "Para organizar una estrategia textual, un autor debe referirse a una serie de competencias (expresión más amplia que 'conocimientos de los códigos') capaces de dar contenido a las expresiones que utiliza. Debe suponer que el conjunto de competencias a que se refiere es el mismo al que se refiere su lector. Por consiguiente deberá prever un Lector Modelo capaz de cooperar en la actualización textual de la manera prevista por él y de moverse interpretativamente, igual que él se ha movido generativamente". Y más adelante continúa "De manera que prever el correspondiente Lector Modelo no significa sólo 'esperar' que éste exista, sino también mover el texto para construirlo. Un texto no solo se apoya sobre una competencia: También contribuye a producirla". La selección de un público deberá entonces llevar consigo un proceso de determinación de competencias posibles o casi seguras dentro de sus aptitudes. Pero, como ya fue expresado por Umberto Eco, depende también del autor crear dichas competencias. Éste es uno de los elementos que puede atraer al público ya que permite enriquecer ese banco de aptitudes propio de cada quien. Esto gracias a lo que el mismo autor expresa bastante bien "la competencia del destinatario no coincide necesariamente con la del emisor". (Eco 1981). Por ello es que cualquier texto no sobrepasa más nada que la propia estrategia que forma el conjunto de las interpretaciones capaz de realizar el lector. Estas interpretaciones pueden ser muy variadas o simplemente orientadas en un solo sentido. Van a depender mucho del universo que desee abarcar el autor. Para ello puede crear textos bastante específicos, que luego pueden ser aceptados por un público muy variado (con el fin del enriquecimiento de las aptitudes ya habladas), o textos que pueden llegar a ser tan generales o globales que resultan poco atractivos a la gran mayoría de los públicos dado el poco enriquecimiento que proporcionan, y se convierten entonces en dirigidas sólo a un público muy particular, el de menor cantidad de aptitudes. Por ello, como plantea Eco, las competencias del lector deber ser adecuadamente previstas, lo cual puede hacerse esforzándose para que, por muchas que sean las interpretaciones de un texto en particular, unas repercutan sobre las otras, de modo que no se excluyan, sino que, en cambio, se refuercen recíprocamente. Una novela, una historieta, una obra teatral, un comic o cualquier género que por lo general utilice esta estrategia atrapará al público fácilmente, originando en el mismo una gran aceptación, lo cual seguramente terminará logrando que la obra realizada sea un éxito en el público para el cual fue creado. Otros elementos también han logrado demostrar que son exitosos cuando son utilizados en diversas obras. El uso de palabras que estimulen un efecto preciso, también es recomendado. Umberto Eco (4) da el siguiente ejemplo: "... para estar seguros de desencadenar una reacción de horror dirán de entrada 'y entonces ocurrió algo horrible'. En ciertos niveles, este juego resultará exitoso" (Eco 1981). Otro elemento también muy exitoso es el dejar ciertas cosas en blanco, esperando ser llenadas por el público. Esto, según el mismo autor, tiene dos razones fundamentales. La primera es que en el caso del texto, éste es un "mecanismo perezoso" que persiste gracias a los diferentes sentidos que el destinatario acepta y que en muy pocos casos (cuando el sentido es más didáctico que estético) el texto se complica con redundancias y especificaciones posteriores. La segunda, que como ya se había dicho, cuando una historia pasa de una función didáctica a una estética, se desea plantear en el público la iniciativa interpretativa. Como dice Eco (5) "Un texto quiere que alguien lo ayude a funcionar" (Eco 1981). Otro de los elementos utilizado comúnmente, pero ahora en las diferentes historias que se están estudiando, es el desarrollo de un personaje principal, un ser que por lo general se convierte en héroe después de haber pasado por diferentes pruebas, éxitos, calamidades, triunfos y fracasos, logrando crear en el subconsciente del público una sensación de identificación, sea con este personaje o con alguno de los que lo acompañan. Del mismo modo, esas aventuras, triunfos, fracasos y calamidades son igualmente bastante atractivos para la gran mayoría de los públicos. Esto se ha demostrado en cientos de historias desde la antigüedad hasta nuestra época, historias que debido a sus características, las cuales cumplen con ciertos estereotipos conocidos ya en otras creaciones, comúnmente literarias, se les ha denominado míticas. Algunas de estas características son expresadas claramente por Lord Raglan en su análisis The Hero: A Study in tradition, Myth, and Drama (6), como siguen (Raglan 1990):
Pero ellas se presentan normalmente todas cuando el héroe
en cuestión ha ya concluido su ruta o su destino. Sin embargo,
para héroes en desarrollo, muchas de estas características
ya son bastante fáciles de encontrar aunque no hayan concluido
su misión para la cual están allí. Para este tipo
de personajes las características dadas pueden ser complementadas
con otros tópicos mostrados por Juan Villegas(7) cuando cita a
Joseph Campbell, en su obra El Héroe de las mil Caras (Villegas
1987): El camino común de la aventura mitologica del héroe
es la magnificación de la fórmula representada en los ritos
de iniciación: Separación-iniciación-retorno, que
podrían recibir el nombre de unidad nuclear del monomito. Y
más adelante añade: ... Se hace indispensable examinar
e interpretar las motivaciones y causas que conducen al traslado o abandono,
a la aceptación o rechazo de las formas de vida. Las diversas historias presentadas a finales del siglo XX no pueden conformarse con ser lo mismo que las de mediados de siglo, las cuales se mostraban sin un trasfondo que incluyese un conjunto de referencias culturales, sociológicas, políticas y mitológicas, además de imágenes más elaboradas y mejor descritas, dentro de la típica historia de un personaje que pasa por una serie de aventuras para lograr ser un héroe. Estos es lo que poseen las historias modernas, una serie de elementos (aventuras más osadas y mejor descritas, elementos que sumerjan al observador en la historia, como referencias que relacionen con la realidad, escenas jocosas, amorosas, de piedad, compasión, asombro, odio) que debido a su misma concepción son atractivas a diversos tipos de público ya sea porque se sienta identificado con la historia o porque simplemente le llame la atención alguno de los elementos ya nombrados. Para poder determinar los elementos más representativos que atraen el público a la saga de Harry Potter, en sus cuatro ediciones, Dragon Ball y Caballeros del Zodíaco (en su versión en castellano), se dispuso elaborar un instrumento de recolección de datos para ser utilizado en diferentes estratos de la sociedad y para diferentes edades. En total se elaboraron y recibieron 60 encuestas con la cual se pudo llegar a diferentes conclusiones (ver al final el modelo de encuesta): En primer lugar se notaron diferentes tendencias entre los diversos estratos estudiados, pero no se puede decir que hay una edad específica en la cual el cambio sea brusco. Este cambio se presenta gradual y paulatinamente. En especial en la edad de la adolescencia que es donde se ubican la mayor cantidad de cambios en un menor intervalo de edad. Esto puede ser debido a que como dice Beatriz Sarlo(8) " la juventud no es una edad sino una estética de la vida cotidiana" y luego " La infancia, casi, ha desaparecido, acorralada por una adolescencia tempranísima. La primera juventud se prolonga hasta después de los 30 años" (Sarlo 1994). Gracias a esto se puede explicar este leve, pero rotundo cambio entre los gustos de diferentes edades. En segundo lugar se observa que todos los géneros
se sienten atraídos por las diversas historias en las cuales existe
un personaje principal que pasa por gran cantidad de cosas mientras se
desarrolla. Pero la razón por la cual se siente atraído
es lo que marca la diferencia. Otro factor bastante llamativo para los niños son las diversas escenas de acción en cada historia. El continuo uso de hechizos fantásticos en Harry Potter como arma de lucha, como el expeliarmus o el Avada Kedavra aparte de los diferentes maleficios; los poderes de cada personaje en Caballeros del Zodíaco como la cadena de andrómeda de Jhon, el meteoro de Pegaso de Zeinya, el polvo de diamante o El último Dragón de Shiru. Al igual que los poderes como el kame hame ha, la Genki rama y la muy conocida por los niños Fusión. Además el uso de frases como "Harry y Hermione fueron corriendo hasta el ala de la enfermería para visitar a Ron y lo encontraron en un estado terrible" u otra como "Fue como si un puño de hierro cayera sobre la cabeza de Harry", son bastante expresivas, y tal como se había planteado, se logra el efecto que el autor desea plantear. A este tipo de niveles es a lo que se refiere Umberto Eco en sus palabras Para los jóvenes la cosa cambia un poco. En general se sienten atraídos por los mismos elementos que los niños, pero además le buscan la razón de ser a cada elemento mostrado. Los adolescentes del siglo XXI se muestran bastante exigentes en este sentido, todo para ellos debe tener un significado lógico y etimológico, no son capaces de aceptar "piraterías" como ellos mismos lo llaman en la solución de los problemas presentados. Como afirma Sarlo "Hoy la juventud es más prestigiosa que nunca, como conviene a culturas que han pasado por la desestabilización de los principios jerárquicos. La infancia ya no proporciona un sustento adecuado a las ilusiones de felicidad, suspensión tranquilizadora de la sexualidad e inocencia" (Sarlo 1994). Dentro de este marco de exigencia entonces el joven se lanza en la búsqueda de un trasfondo que complemente las escenas de la historia antes planteada para niños. Este trasfondo está conformado por un gran número de referencias culturales, políticas, económicas y mitológicas (esta última muy fácil de reconocer en Caballeros del Zodíaco) que complementan aquello que habíamos llamado aptitudes personales o logrando el enriquecimiento esperado. Visto desde este punto de vista, las 3 historias en estudio contienen un marco referencial que revive en muchos casos ciertas aptitudes escondidas o simplemente ayuda a crearlas. Pero es en la fase adulta donde se presenta más esta tendencia. El hombre y la mujer del siglo XX y del XXI se fijan más en la comparación de las aptitudes dadas, dejando muy a la deriva, el crecimiento que desea el autor en torno a cualquiera de los lectores. Ahora el público deberá ser satisfecho con el uso de herramientas más comunes, pero a la vez mas trabajadas. Ya la longitud de un texto, la ausencia de dibujos, las escenas de acción y las luchas o los cortos pero emocionantes viajes van a tener la misma importancia que venían teniendo. El adulto contemporáneo ya no tiene la misma cultura de leer o disfrutar una historia para enriquecerse si no más bien como una herramienta para ejercitar las aptitudes ya aprendidas. Dentro de este aprendizaje, el lector adulto se entretiene encontrando cada relación de la historia mostrada con las aptitudes ya conocidas, en la cual este ser adulto tiene mucho que sacar a partir de allí, al contrario del público infantil, que no conoce aún tal como es el mundo como para reconocer cosas que pueden ser importantes en la resolución de problemas reales. BIBLIOGRAFIA UTILIZADA.
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