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Harry Potter: Otra forma de ver el Mundo
Las novelas de Harry Potter no escapan a esto. J. K. Rowling, al igual que Galileo, Newton, Einstein o Picasso, nos muestra su forma de ver el mundo. Nos ofrece una nueva visión donde son rellenados varios agujeros que la ciencia, al no poder explicarlos del todo, los oculta elegantemente, los trata de ignorar o, peor aún, nos acostumbra a una rigurosa forma de ver el mundo, imponiendo de esta manera ciertos paradigmas que, si bien sirven de modelo para comprender y tomar actitudes frente a un conjunto de situaciones, establecen límites para el entendimiento y filtran nuestras experiencias ignorando aquellas que no se adaptan a las predeterminadas [1]. "Todo en estas ciencias exige un nuevo estilo de pensar, una nueva lógica, otro modo de formar las construcciones teoréticas, un estilo de ciencia y paradigma que respete y no deforme o desvirtúe la naturaleza de las realidades que estudia."[4] En definitiva hace falta otra forma de ver el mundo ya que la actual no es tan completa como se creía. Cuando las reglas impuestas o aceptadas por consenso comienzan a fallar y cuando la solución de los problemas se logra justamente con la violación de alguna de estas reglas, pues se hace evidente la necesidad de cambio. A partir del tercer libro (Harry Potter y el prisionero de Askaban), el hecho de "romper" las reglas se hace cada vez más frecuente, se sobrepone al hecho de investigar y curiosear por cuenta propia e incluso se exalta hasta el punto de venerarlo:
Este fragmento de texto refleja la escena cuando los hermanos Fred y George Wesley le hacen entrega formal del mapa del merodeador a Harry. El carácter exaltador se nota aún más en el siguiente fragmento:
Las leyes, las reglas e incluso la ciencia, son construcciones humanas creadas básicamente para imponer un orden determinado. Los paradigmas también nos imponen limitaciones ante todo lo que percibimos e incluso llegan a paralizar nuestra creatividad al reducirnos el conjunto de respuestas disponibles. Por ello es necesario tenerlos identificados y tratar en la medida de lo posible de no imponernos tantas dificultades a la hora de intentar comprender o explicar las cosas que nos rodean. En los libros de Harry Potter se rompen varios paradigmas presentes en la sociedad actual y que venimos arrastrando desde algún tiempo. En el presente ensayo se trata de mostrar cómo la autora, mediante construcciones alternas de nuestra realidad, nos demuestra la incompleta y escasa forma que tenemos de ver las cosas. En los textos se encuentran superados al menos cinco (5) de estos paradigmas. Los paradigmas son, por naturaleza, difícil de identificar debido a la costumbre que tenemos a vivir con ellos, por eso no se descarta la posibilidad de que el lector pueda encontrar muchos más. El primero de ellos se refiere a la concepción que tenemos de la realidad. "... los científicos tratamos en la ciencia con la explicación y comprensión de nuestra experiencia humana (vida humana) y no con la explicación y comprensión de la naturaleza o de la realidad, como si éstas fueran ámbitos de existencia objetivos e independientes de lo que hacemos". [4] ¿Por qué solamente lo que podemos ver y tocar lo consideramos real? ¿por qué descartamos todas las demás sensaciones o percepciones? "Así la ciencia, considerada como una estrategia para indagar y explicar el mundo, fundamenta su razón de ser en esa búsqueda de la verdad, esta vez con el viso de verdad objetiva y racional en contraposición a la verdad subjetiva del místico." La realidad es una interpretación de lo que percibimos de ella [3]. Desde hace mucho tiempo (y la ciencia ha ayudado bastante en ello) nos limitamos, casi exclusivamente, al campo de lo visual y de lo táctil. Para Harry Potter sus sueños son reales y le brindan otra forma de percepción. Por medio de sus sueños Harry tiene un tipo de información que no es derivada del mundo visual o táctil. Harry sueña con una moto y un pariente lejano que viene a buscarlo (en el primer libro) y puede ver cuando Voldemort mata a Frank Bryce, el jardinero de los Ryddle (en el cuarto libro). El mundo de sus sueños en tan real como el mundo visible y palpable. Para la profesora Trelawney existen varios mundos, el mundo físico es uno de ellos. Otro mundo identificado en los textos de J. K. Rowling es el mundo de los espejos. Muchas veces los personajes, que parecen o deberían ser el reflejo de los originales, tienen movimientos y vida propios.
Todos estos mundos no son más que fuente de información, el problema está que al limitarnos a un determinado ámbito, perdemos y descartamos el resto. Por ello, el paradigma de lo visual y táctil no nos permite ver más allá de lo obvio y es por ello que la ciencia ha tenido tantas dificultades para explicar cientos de "fenómenos" que no se adaptan a las "reglas" establecidas y por lo tanto no los podemos entender. Quizá ese sea el problema: "En la vida, como en el arte, no se trata sólo de entender o explicar, sino de sentir". Estamos perdiendo la capacidad de sentir y de tomar esto como información valiosa y no como mera subjetividad. Estamos acostumbrados a que cualquier acontecimiento ocurre debido a una causa y produce un efecto. Extendemos esta idea a todos los ámbitos de nuestra vida, o mejor dicho, a todos los ámbitos de nuestra representación de la vida o de la realidad. El tiempo es uno de ellos y aquí aparece el segundo paradigma. "Una idea capital, aparentemente obvia atendiendo a los datos estudiados, suponía los conceptos de causa y efecto: todos los sucesos tienen causas y las causas existían antes del suceso. Decir que el futuro influye en los sucesos del presente sería tan insensato como hablar de un suceso sin causa" [3]. En los libros de Harry Potter se mantiene esta idea pero se presentan otras dos posibilidades para manejar y entender el tiempo: viajar hacia el pasado utilizando el "giratiempo" como Hermione,
o detener el tiempo en forma de recuerdos, utilizando un diario como Tom Ryddle,
o un pensadero como Dumbledore,
Aunque la teoría tradicional de causa y efecto
se utiliza en todos los libros, se presentan estas dos alternativas como
queriendo decir que las teorías actuales no están del todo
erróneas pero sí incompletas, sólo abarcan los casos
más comunes y más obvios pero no por ello se deben descartar
las demás posibilidades. El tiempo puede comportarse linealmente
en la mayoría de los casos pero esto no excluye la posibilidad
de manejarlo o de pensarlo de otra forma. En los fragmentos de texto mostrados
anteriormente, también se evidencia la necesidad y la frecuencia
con que se rompen las reglas para solucionar los problemas: la profesora
McGonagall permite que una alumna del tercer curso utilice un giratiempo
a pesar del peligro que representa el uso indebido del mismo; Harry entra
en el pensadero de Dumbledore sin permiso; tanto Harry como Hermione rompen
una de "las reglas más importantes de la brujería",
cambian los hechos ocurridos en el pasado, incluso en su propio pasado,
o ¿será que tan sólo reconstruyen su temporalidad?.
"Existe un tipo de arte que incluye el arte decorativo, cuya función consiste en hacer del mundo un lugar placentero para vivir. El arte decorativo se reduce pues a ese tipo de arte cuya intención es sencillamente distraer al individuo, ayudarle a 'pasar el tiempo'. " [3] En Harry Potter esto cambia drásticamente.
Le decía sir Cadogan a Harry y sus amigos en tono amenazante. Los personajes de los cuadros o pinturas en Hogwarts tienen vida propia, se mueven, entran y salen de sus cuadros a otros, e incluso interfieren en la vida diaria de los otros personajes del relato.
En las fotografías del mundo mágico, los personajes fotografiados también se mueven. Su vida es tal que hasta duermen y se esconden por vergüenza. Las fotografías del mundo mágico tienen la misma función que las del mundo no mágico: preservar un determinado momento pero el producto es radicalmente diferente. En el afán de conseguir la mayor exactitud, la ciencia ha realizado grandes adelantos entre los cuales se puede nombrar la fotografía en 3D (tres dimensiones) pero obviamente aún no se iguala con lo presentado por Rowling en sus textos. En fin, sería ideal que las obras de arte salieran (o, en nuestra concepción, las sacáramos) de ese mundo decorativo y se pudieran utilizar como instrumentos necesarios y comunes. El último paradigma identificado, aunque no tan marcado e interesante como los anteriores, radica en la inútil necesidad de requerir profesores certificados frente a profesores realmente calificados.
Esto también es totalmente cambiado en los libros de Harry Potter. Hagrid es nombrado profesor de Cuidado de Criaturas Mágicas aunque fue expulsado de Hogwarts y no es reconocido por sus colegas como un profesor. No hay otra persona más indicada que Hagrid para desempeñar ese cargo, aunque él no tenga la educación requerida, los conocimientos son más que necesarios. De igual forma ocurre con la cátedra de Defensa Contra la Artes Oscuras y el profesor Lupin. Por el hecho de ser licántropo (hombre lobo) tampoco es bien visto por el resto de "la comunidad" pero para los alumnos, "él ha sido el mejor profesor que han tenido". Se ratifica en repetidas oportunidades que lo más importante no es tener un reconocimiento o apoyo de la comunidad, es tener el conocimiento necesario y suficiente para dar clases acerca de un tema específico. Entonces, ¿por qué en lugar de requerir tantas certificaciones (por cierto, falsificables), no se requieren verdaderas demostraciones de conocimiento?. Quizá la pregunta anterior suene un poco fuerte pero esto es muestra y consecuencia de la presencia de un paradigma: las ideas nuevas chocan con las anteriores. Por ello, y tal vez rompiendo las reglas de los ensayos, en lugar de finalizar magistralmente con una gran conclusión, se deja abierta la posibilidad de encontrar nuevos paradigmas rotos con las novelas de Harry Potter. ¿Existen más paradigmas que romper?. Existen tantos como formas de ver el mundo. Harry Potter es simplemente otra forma de ver el mundo.
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