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Harry Potter ¿sucesor de
Ulises y el Cid? Estudio Comparativo del héroe actual representado
por Harry Potter y el héroe clásico de la épica,
caracterizado por las figuras de Ulises y el Cid Campeador. Es sorprendente la manera en la cual los libros de la serie Harry Potter
son capaces de atrapar a un lector de casi cualquier edad, sexo y origen.
Ello quizás se deba a la excelente construcción de la historia,
que nos presenta un héroe que crece y madura a medida que se suceden
los tomos de la serie, un héroe que rompe muchos de los paradigmas
de los héroes convencionales, pero que a pesar de hacerlo es actualmente
un ídolo tan válido para la postmodernidad como lo fueron
los protagonistas de las epopeyas más famosas de la historia. Una
de las cosas que más llama la atención es la gran aceptación
popular que la serie de libro En primer lugar se debe señalar la clasificación de los modos ficcionales de acuerdo al poder de acción del héroe, que según Northrop Frye (1), puede resumirse en lo siguiente:
De acuerdo con la clasificación anterior, se podría decir de antemano que debido a las características inherentes a las obras del Poema del Cid y la Odisea, sus héroes parecen pertenecer al modo mimético elevado (épica) y al romance épico respectivamente, mientras que en la serie de Harry Potter se observa que incorporar al protagonista en una categoría dada de los modos es mucho más complejo, si no imposible. En el primero de los libros mencionados se puede observar cómo es presentado ante el lector un prototipo de héroe del cual se resaltan ciertos rasgos, tales como: "su lealtad al rey, a pesar de que éste lo condena al destierro; su fe en Dios; su piedad; su amor por la familia y por la justicia, su valor en la batalla. La mesura en la representación del Cid, evitando cualquier desborde fantástico en sus acciones, ha llevado a destacar tal rasgo como distintivo de la épica castellana frente a, por ejemplo, la francesa" (2). En el Poema del Cid se describe la forma en la cual el Cid Ruy Díaz vence a los moros, por lo cual es apodado el Cid Campeador para recordar su bravura en las batallas; sin embargo, como ya se ha dicho éste no es el único rasgo que se destaca, pues también está presente el elemento religioso que nos presenta un héroe piadoso y creyente, tal como cuando promete mil misas al altar de la Virgen: "¡Loado sea Dios, señor del cielo y de la tierra! ¡Gloriosa Santa María, válgame tu amparo!" Son las primeras invocaciones del Cid al Dios cristiano, pero no son las únicas muestras de su piedad, pues también es compasivo con los caídos en batalla, tales como los moros y el Conde de Barcelona. Asimismo la obra épica resalta una virtud que para la época era muy apreciada como lo es la lealtad a su rey, hasta llegar a prometer que: "'por amor al rey Alfonso, que me ha desterrado' no había de meterle tijera ni cortarle un pelo a su barba" Así como los continuos regalos que realiza al rey. También se destaca su amor filial para con su mujer y sus hijas, a quienes defiende valerosamente de la afrenta de los infantes de Carrión. Se nos presenta entonces la imagen de un héroe idealizado, perfecto y formado desde el comienzo de la historia, que refleja lo que señala M. M. Bajtín como imagen preestablecida del héroe, según la cual "los acontecimientos truecan su destino, cambian su posición en la vida y en la sociedad, pero el héroe mismo permanece sin cambios igual a sí mismo (...). No hay movimiento ni generación. El protagonista viene a ser un punto inamovible y fijo." (3) Si se analizan de cerca los textos de Harry Potter se observa en primer lugar que es imposible clasificarlos como pertenecientes al modo mimético elevado, y se evidencia el hecho de que Harry no es un héroe fijo e inamovible, como los propios de la épica. En primer término se tiene que Harry Potter no está sujeto al orden de la naturaleza tal como se entiende en nuestro mundo, pues en el mundo efectivo donde se desenvuelve la historia Harry es un joven mago con poderes especiales que sobrepasan lo humano comúnmente aceptado, y llega incluso a ser superior a los pares de su mundo efectivo. Mientras el Cid Campeador está sujeto a las mismas referencias y expectativas (sobre todo de la época de la Edad Media) a las cuales está sometido cualquier ser humano, Harry Potter entra en batalla con armas que aventajan la capacidad humana tales como el viaje que realiza en el tiempo en Harry Potter y el Prisionero de Azkaban, o la poderosa invocación del Expecto Patronum, un conjuro poderoso que lo libra de seres fantásticos impresionantemente crueles, o el uso que hace de una escoba para transportarse por los cielos. Un relato fantástico con un héroe que lleva a cabo semejantes acciones no es siquiera igualado por la Odisea, ya que hasta el mismo Ulises a pesar de vivir en un mundo efectivo rodeado de seres y acontecimientos fantásticos y mitológicos, debe contar sólo con las armas y los poderes de un simple mortal, tal cual se demuestra en la ocasión en la que ciega al cíclope Polifemo, valiéndose tan sólo de una estaca, la ayuda de sus compañeros y al astucia de haberlo embriagado previamente. De acuerdo con lo anterior se podría pensar en Harry Potter como la actualización del héroe propio del romance épico que, coincidiendo con la caracterización de Northrop Frye, lleva a cabo acciones maravillosas, prodigios de valor y se mueve libremente entre armas encantadas y seres fabulosos. Sin embargo lo anterior no es del todo cierto, pues tal como lo señala Mijail Bajtín en Teoría y Estética de la Novela, la base o fuentes creativas de la epopeya, corresponden al ámbito de la tradición y la leyenda nacional (y no de la experiencia personal). Esto no es lo que ocurre en la serie de libros de Rowling, que son producidos por la fantasía de la autora y narran acontecimientos que nada tienen que ver con un pasado épico nacional, otra de las características propias de la epopeya. Es más, al no estar separada la narración de Harry Potter de nuestra contemporaneidad, ocurre una ruptura con lo que sería la narrativa épica tradicional, de la cual son exponentes notables la Odisea y el Cantar del Cid; en ellos se narran hechos lejanos en el tiempo y por tanto ajenos a los lectores modernos, en oposición a lo que ocurre en los textos que hablan de nuestro heroico mago. Es importante destacar el apartado anterior en lo referente a la separación temporal entre lo narrado y los lectores de la contemporaneidad, que caracteriza las obras épicas en estudio. Éste rasgo de la epopeya lo explica Bajtín: "Gracias a la distancia épica que excluye toda posibilidad de actividad y de modificación, adquiere el universo épico su extraordinaria perfección, no sólo desde el punto de vista del contenido, sino también de su sentido y su valor. El universo épico se estructura en una zona de la imagen lejana y absoluta, alejada de toda esfera de posible contacto con el presente en proceso de formación, imperfecto, y propicio, por lo tanto, a reinterpretaciones y reevaluaciones".(4) Esto se manifiesta de manera patente en la Odisea, que narra los hechos de un héroe de la magnitud de Ulises, que aparte de grandioso ya ha pasado a la historia o al menos a la tradición popular, manifestándose la distancia épica también en el Cid; además los hechos que se narran en ambas historias tienen un fundamento histórico y/o legendario, así como los lugares en los cuales se desarrolla la historia. Por este motivo se podría pensar que el héroe épico es quizás más realista que un héroe como Harry Potter, el cual proviene de la imaginación de la autora, y está situado en un espacio temporal contemporáneo, es decir, el presente en los textos del niño mago se construye junto con el nuestro, por lo cual se marca un distanciamiento entre el héroe épico antiguo y el Harry Potter de Rowling, quien a pesar de vivir en un mundo mágico que guarda muchas reminiscencias de épocas pasadas tales como la Edad Media, también pertenece al mundo muggle actual, similar al mágico, pero en el que se nota la presencia de ordenadores, carros y teléfonos que tanto obsesionan al buen Arthur Weasley, padre del mejor amigo de Harry. Sin embargo hay que considerar que a los lectores actuales nos resulta más cercana la vivencia de un protagonista que aparte de vivir en un mundo similar a nuestra realidad contemporánea, padece de las mismas imperfecciones y aprendizajes que un niño o adolescente "normal", siendo por lo tanto un ejemplo más palpable para los lectores modernos. Otro aspecto que denota separación entre el héroe épico y uno que podría considerarse "postmoderno", como lo es Harry Potter, es el hecho de que, contrariamente a lo que ocurre en la Odisea y el Cantar del Cid, a Harry nunca se le presenta como un protagonista perfecto, sino más bien susceptible de ser perfeccionado, y tampoco es continuo centro de admiración y respeto por parte de los demás personajes de la obra; esto se observa en el cuarto libro, Harry Potter y el Cáliz de Fuego, cuando al ser escogido segundo campeón de Howgarts, la mayor parte del colegio lo acusa de tramposo y se ponen de parte de Cedric Diggory al cual proclaman como "¡ el auténtico campeón de Howgarts!" mientras que a Harry le etiquetan una consigna denigrante como lo es "Potter apesta", y hasta su mejor amigo Ron se pone en su contra. Igualmente resalta el hecho de que, a diferencia de Ulises, el cual es considerado digno de honor y admiración hasta por Atenea, la diosa de los ojos zarcos, y del Campeador Cid, Harry no está exento de la duda acerca de su bondad y la honradez de su comportamiento, como cuando se cree que es el heredero de Salazar Slytherin y causante de los atentados del basilisco en Harry Potter y la Cámara Secreta. Esta situación podría ser comparada a la duda que tiene el rey Alfonso de la lealtad del Cid, pero con la diferencia de que el Cid mantiene en todo momento su postura y no duda de sí mismo como sucede con Harry, quien se interpela para saber si no estará en sí la semilla de la maldad; pero ello también se debe a las diferentes estructuras narrativas de las obras en estudio, pues mientras en la épica apenas se presenta la oportunidad del discurso interior, éste es un recurso muy usado por Rowling . No obstante todas las diferencias y rupturas que hacen que la serie de
libros de Harry Potter, a pesar de tener una estructura de aventuras y
hechos heroicos similares a los de la epopeya tradicional, sea imposible
catalogar de novela épica, hay características que son comunes
en los tres héroes en estudio. Ante todo se debe señalar
que la postura ante la vida y ante la relación bien-mal es análoga
en los tres personajes, todos combaten guiándose por valores morales
que señalan el bien como norte y un ideal de superación
que les permita vencer los obstáculos que los alejan de sus metas.
También es apropiado decir que estas metas están relacionadas
con el amor filial: Ulises luchando contra las adversidades para regresar
a Ítaca y reunirse con su adorada esposa Penélope y su hijo
Telémaco, el Cid haciendo lo mismo para reencontrarse con Doña
Jimena y las señoritas Elvira y Sol; en Harry no hay esperanza
de reencuentro físico, pero sí a nivel espiritual y mantiene
la firme esperanza de rescatar el legado que le dejaron sus padres al
morir a manos de Voldemort.
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