El
"Estado del disimulo" de Cabrujas, visto por los estudiantes
de la Bolívar
Ricardo Sucre Heredia
*
En su primer año de formación, los estudiantes de
nuestra universidad cursan la asignatura "Venezuela ante el
Siglo XXI" la que, en los tres trimestres que dura, los pone
en contacto con la realidad social, económica y política
de Venezuela.
Durante el trimestre abril-julio de 2001, se examinó el
componente político, y se asignó a los alumnos escribir
un ensayo a partir de la entrevista realizada en 1987 por el equipo
de la extinta revista de la Copre "Estado & Reforma"
a José Ignacio Cabrujas, para hablar sobre el Estado venezolano.
El valor de la entrevista hecha a Cabrujas es que permite integrar
lo que los alumnos han visto en tres trimestres: lo social, lo económico
y lo político. De aquí su selección.
A través de un análisis sobre nuestra cultura política,
Cabrujas sugiere que el Estado venezolano ha sido una ficción,
"un Estado del disimulo"; donde el poder de turno hace
lo que quiere. Nuestra gran falla - a juicio del dramaturgo- es
que nuestras instituciones no tienen vocación de permanecer,
que fueron hechas por personas que "iban de paso". De
aquí que en nuestra cultura el poder no sea tomado en serio.
Todo es una gran farsa; formas carentes de contenido. Se construye
una política de lo no real, de lo dual, en la que el aprovechamiento
individual de lo público es la norma, y es lo que se oculta
en el "disimulo".
¿Cómo los alumnos de la Bolívar abordarían
este planteamiento? Este fue el objetivo de los ensayos que escribieron
los estudiantes que cursaron la asignatura conmigo en tres secciones,
que totalizaron 68 personas. De cada sección, se seleccionó
el mejor trabajo, que son los tres textos que aparecen en Universalia
digital. Los enfoques de Lorena Suárez,
Rosy Andreína Ojeda, y Rodrigo
Franco, cada uno con su particular manera de abordar el "Estado
del disimulo", arrojan un análisis diferente pero, también,
formas de corregir el "disimulo" de un Estado que todavía
quiere seguir disimulando.
La experiencia del curso es que los futuros profesionales de la
USB abordan un problema, pero ofrecen soluciones, nada fantasiosas
y sí viables. Tal vez las nuevas generaciones puedan enfrentarse
a los problemas del país con un sentido teórico, pero
también con sentido práctico. Para ser alumnos que
quieren estudiar ingeniería y ciencias básicas, mi
experiencia -muy grata- es que saben también conceptualizar
y hacer política. No poca cosa en momentos en que hay que
recuperar la política en Venezuela. Las tres aproximaciones
de estos miembros de la Bolívar son un paso en la dirección
correcta.
* Ricardo Sucre Heredia
Profesor Departamento Ciencias Sociales
Ensayos:
Universalia
nº 17 Sep-Dic 2002
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