La Caligrafía Árabe
Maria Luisa Fernández
Dos son las lenguas que han hecho de la escritura un arte: la china
y la árabe. La primera se expresa por medio de ideogramas
y la segunda se caracteriza por su flexibilidad, elasticidad y variedad
de formas para expresar un mismo carácter o letra.
La caligrafía en el Islam es considerada
como una de las artes más importantes por su asociación
con el Qur'an (el Coran), puesto que el profeta Muhammad
(Mahoma) afirmó que la palabra de Dios se reveló en
caracteres árabes. Esto no quiere decir que el árabe
sea una lengua con una escritura reservada únicamente para
los musulmanes. Por ejemplo, los cristianos de Palestina y Siria
siguen usando el árabe en sus ritos y muchas ediciones del
Nuevo Testamento se han escrito utilizando las más bellas
expresiones de caligrafía árabe.
La habilidad del Islam está en haber aprovechado
al máximo las posibilidades ofrecidas por la caligrafía
árabe. Las inscripciones religiosas hacen visible la palabra
de Dios y constituyen un poderoso signo visual para el espectador.
Además, proveen de baraka (bendiciones) a los edificios
u objetos que las exhiben. Las inscripciones caligráficas
también pueden ser seculares, todo depende de su contenido,
el tipo de objeto en que se inscriben, y los estilos caligráficos
que exhiben. Frecuentemente pueden tener un significado político,
por ejemplo, en El Cairo los Fatimidas prefirieron decorar sus edificios
y otros objetos con la escritura kúfica para propagar
la doctrina shiita, mientras que los Mamelucos prefirieron el thuluth
en caracteres cursivos para expresar claramente sus ideas sunnitas.
En resumen, la caligrafía aplicada a la
arquitectura religiosa cumple con dos funciones básicas:
desde el punto de vista religioso es un medio de propagar la fe,
y desde el punto de vista artístico es un medio de realizar
las partes del edificio. La caligrafía árabe también
juega un papel fundamental en la arquitectura secular, pues ayuda
a identificar al monumento (casa, palacio, hospital, etc.), al constructor
y al mecenas o benefactor. Gran parte de la historia política
y religiosa del Islam ha podido ser reconstruida gracias a los numerosos
monumentos cargados de inscripciones históricas. La caligrafía
árabe desplegada en las paredes interiores del palacio de
la Alhambra (Granada) o en los palacios de la India mogol contienen
poesías. En este caso la decoración caligráfica
y arquitectónica, no sólo se percibe visualmente,
sino también intelectualmente.
La originalidad de la caligrafía árabe
está precisamente en su capacidad decorativa para recubrir
estructuras y cambiar la apariencia de éstas. Las inscripciones
acentúan las partes de un edificio, unen visualmente diferentes
planos de las fachadas, proporcionan efectos de textura y se entrelazan
con otros elementos decorativos. El conocimiento de técnicas,
tales como la de los azulejos en cerámica esmaltada aplicadas
a gran escala, hicieron posible reproducir en color inscripciones
completas del Qur'an.
Desde el punto de vista "científico",
la caligrafía árabe muestra un dominio total de la
matemática de las proporciones y de la geometría.
Se ha dicho que la caligrafía árabe es "una geometría
de la línea", puesto que las proporciones de las letras,
incluyendo los trazos curvilíneos, son gobernados por las
leyes matemáticas. Existen muchos estilos caligráficos,
entre ellos los más comunes son el soberbio y angular lath
y los estilos cursivos del naskhi y thuluth El
primero es usado a menudo para inscripciones conteniendo el nombre
de Allah y Muhammad pero también aparece
con frecuencia decorando los monumentos shiitas. Los estilos cursivos
son más legibles y fueron utilizados particularmente para
decorar extensas fachadas de edificaciones mamelucas. Aun cuando
la caligrafía árabe se empleó para propagar
la fe, también constituyó un instrumento ideológico
para manipular las masas. Los gobernantes mamelucos, por ejemplo,
nunca olvidaron colocar una inscripción legible alabando
su propia piedad y generosidad.
La caligrafía árabe se exhibe en
todo tipo de material y de objeto. Aparece en materiales como pergamino,
papel, piedra, textiles, vidrio, cerámica, metal, stucco
y madera. En objetos como loncheras, candelabros, vasijas, lámparas,
estelas funerarias, arquitectura religiosa y secular, etc. Esta
capacidad de adaptación a diferentes materiales y formas,
así como su gran elasticidad geométrica, hacen de
la caligrafía árabe un instrumento de expresión
artística que pocas otras escrituras conocen.
Pero la caligrafía árabe no es una
simple expresión de arte materializado, es también
un instrumento de expresión espiritual, y un vehículo
del pensamiento divino. Los Qur'anes más hermosos
fueron iluminados y copiados por místicos y estudiosos de
la palabra de Dios.
"En nombre de Dios, el compasivo y misericordioso..."
Qur'an, sura 1, 1-IS
Universalia nº 7 Abr - Jul 1992
|