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Libros de infancia y juventud
Cristian Álvarez Arocha*
Tal vez el nombre de este curso requiere algún
reparo, aclarar que los libros a que se refiere no son propiamente
lecturas de la época de la niñez y primera juventud,
en los que las aventuras de los textos alimentaban nuestra mente
e invadían nuestros ensueños, configurando además
un especial mundo donde las fantasías parecen mezclarse a
veces con la realidad de lo cotidiano y con las circunstancias del
juego. Ellos exigen otra visión y quizás una atenta
visita en otro momento.
Libros de infancia y juventud desea revisar algunos textos de escritores
que buscan evocar el propio pasado, libros autobiográficos
que registran el acontecer de los años iniciales de la existencia.
Muchos autores han sido tentados por el cultivo de este género
que también seduce a no pocos lectores. ¿Qué
sentido puede tener esta evocación, restablecer en la memoria
la anécdota de un tiempo ya ido, o invocarla, algo transformada
en un alucinante episodio imaginario pero igualmente vital? Recuerdos
de instantes imborrables y que posiblemente signaron algún
destino; conjuro de fantasmas, acaso "demonios" de un
ayer que se convoca en el relato de la individual experiencia, ¿a
qué puede obedecer esta particular escritura de algunos autores?
¿Nostalgia de una plenitud quizás perdida, pensando
en la infancia como aquel "añorado paraíso"?
¿Indagación de una especial clave que determinó
la existencia, como en la adolescencia, cuando la conciencia comienza
a interrogarse y desea romper con ese "Edén" infantil,
casi como una suerte de Caín que quiere buscar su propio
camino? Aventurarse en estas "hipótesis" es lo
que persigue este curso a través de ciertas narraciones que
nos invitan a recordar e identificarnos con aquello que nos cuentan:
"el primer contacto con el mundo", "la etapa de formación
y aprendizaje", "la ruptura del cascarón"
que desembocarán en nuestra definición como seres.
"Sólo para un hermoso cuento qué también
se llama Historia" escribe Mariano Picón Salas, uno
de los autores que se leerán en el curso , narramos lo que
a nosotros nos pasó. Más que una lección práctica,
contar historias es un entretenimiento liberador para el cansancio
del hombre". Con ello parece ubicar los libros autobiográficos
en el destino de casi toda literatura. Ni obsesión, ni ejemplo
edificante, ni evasión a un pretérito irretornable,
lo recordado es sólo un cuento que "anula el tiempo",
pues permite que aquello cobre vida nuevamente, redimiéndonos
a la vez del tiempo rutinario. Pero creo además que esto
algo nos revela. Puede pensarse así en el presente y su articulación
con esa añoranza que no siempre es ajena al dolor. En esa
escritura, en la meditación memoriosa, en la imaginación
que se recoge en estos libros, en nuestra lectura que revive la
personal aventura de cada autor, acaso alcancemos a reconocer el
propio fundamento del ser lo que fuimos, lo que somos; tal vez pueden
enlazarse finalmente en conciencia activa del aquí y ahora.
*Urbanista. Mag. En Literatura Latinoamericana.
Estudios de Doctorado en Letras. Áreas de especialización:
Obra de Ramos Sucre y Mariano Picón Salas, ensayo literario,
libros de caballería y libros autobiográficos.
Universalia nº 4 Abr-Jul
1991
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