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Pero... ¿qué es un cuento?
Carlos Pacheco*
Probablemente una de las prácticas más
antiguas, ligada a la existencia misma del hombre sobre la tierra,
sea esa de narrar historias, de contar cuentos. El ser humano vive
y siente la necesidad de relatar lo vivido, de imaginar y formular
otras formas posibles de experiencia. En este ejercicio, busca a
veces preservar la memoria de su comunidad o establecer comunicación
con sus semejantes, transmitir mensajes religiosos, éticos,
políticos que estima relevantes o producir un relato cuya
belleza misma lo justifica, o tal vez, y sobre todo, comprenderse
y comprender el mundo al imaginar y relatar historias, explorando
territorios místicos o fantásticos, épicas
o cotidianos, íntimos o realistas.
Heredero entonces de una ilustre tradición
narrativa que se remonta a antiquísimas narraciones orales,
fijadas con posterioridad en la escritura, la evolución del
cuento (en este sentido lato) recorre todos y cada uno de los estadios
y las vertientes de la cultura hasta llegar, en este último
siglo y medio, a perfilarse como producto literario con unas características
genéricas más precisas. En efecto, desde mediados
del siglo pasado, cuando Edgar Allan Poe sentó las bases
del moderno cuento literario, esta particular forma de narrar ha
cristalizado como modalidad discursiva autónoma de llamativa
significación en las letras hispanoamericanas y venezolanas,
por cierto que ha suscitado un elevado interés entre escritores,
lectores y estudiosos.
Pero a pesar de que para muchos el cuento presenta
rasgos bien definidos (mucho más que los de la novela, por
ejemplo), los esfuerzos que cuentistas, críticos y teóricos
de la literatura han hecho para formular su definición precisa,
deslindarlo de sus géneros vecinos (novela, poema, novela
corta, fábula, testimonio, ensayo o reportaje), describir
sus características y técnicas más salientes
y establecer tanto histórica como sincrónicamente
su tipología básica han resultado polémicos.
¿Qué es entonces un cuento? El interés
por definir y caracterizar el relato breve y la posibilidad de comprenderlo
mejor para disfrutarlo más y aprender de él es el
estímulo de este nuevo curso de Estudios Generales titulado
"Teoría y práctica del cuento". En cierto
sentido, es una proyección y profundización de lo
iniciado en el último trimestre de Lenguaje del Ciclo Básico
(LLA 113). A partir de una selección de textos de cuentistas
destacados (Poe, Quiroga, Julio Garmendia, Borges, Cortázar
y Meneses, entre otros), y apoyados en los principales textos teóricos
sobre el asunto, nos proponemos abordar las variadas implicaciones
de aquella pregunta. En su desarrollo haremos una lectura compartida
y reflexiva, comparativa y detenida de los varios textos, con especial
atención a aquellos relatos donde una poética narrativa
trasluce en el ejercicio mismo del contar.
"Pero si tenemos una idea viva de lo que es
el cuento habremos perdido el tiempo, porque un cuento en última
instancia, se mueve en ese plano del hombre donde la vida y la expresión
escrita de esa vida libran una batalla fraternal, si me permite
el término; y el resultado de esa batalla es el cuento mismo,
una síntesis viviente, a la vez que una vida sintetizada,
algo así como un temblor de agua dentro de un cristal, una
fugacidad en una permanencia. Sólo con imágenes se
puede trasmitir esa alquimia secreta que explica la profunda resonancia
que un gran cuento tiene en nosotros." Julio Cortárzar.
*Lic. en Filosofía
y Letras. Mag. in Latin American studies. Ph.D. in Latin American
Literature. Áreas de especialización: Literatura Latinoamericana,
teoría de la narrativa, historiografía.
Universalia nº 4 Abr-Jul
1991
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