¿Qué
es la ética? Una respuesta para el salón de clases
Prof. Nelson Tepedino
*
Cuando se habla de copiarse en un examen,
de cometer plagio, de faltar a la ética o se escuchan quejas
sobre los "valores que se han perdido", se suele hacer
referencia a una concepción de la ética, de los valores
y las normas como algo externo, como un código que estaría
fuera de nosotros mismos y que podemos violentar, quebrar o desobedecer.
La consecuencia de esa trasgresión de las normas sería
un castigo, que se ejercería desde una instancia o
autoridad que igualmente estaría ubicada fuera de nosotros
mismos.
Desde esa perspectiva, esas son normas que hay
que obedecer porque a "alguien se le ocurrió" que
hay que hacerlo y mientras no las violente "no me pasa nada".
Si las cosas en ética son así, pudiera pensarse que
son meras ocurrencias arbitrarias de una "autoridad",
de las cuales, eventualmente, pudiera prescindir cuando pueda garantizar
que dicha "autoridad" no está presente para sancionarme.
El problema de violentarlas o no, dependería de si alguien
"se da cuenta" . Se cree también así que
si las violento sin que nadie "me vea", no se haría
presente "consecuencia" alguna, en la medida que las consecuencias
de mi trasgresión dependen también de una instancia
externa y ajena a mí. Pero resulta que eso es una pobre visión
de lo que es la ética. En realidad, y aunque parezca extraño,
la ética no es esencialmente algo que tenga que ver con las
normas, las leyes, los códigos y los valores externos. Todo
eso es muy importante, sin duda, pero es algo subsidiario de lo
que realmente es la ética.
¿Qué es la ética, entonces?
Responder a esta pregunta traería consigo una discusión
filosófica profundísima, pero podríamos empezar
diciendo que ética es una palabra que viene del griego ethos,
que quiere decir simplemente costumbres, la cual a su vez
los latinos tradujeron por mores, de donde se deriva nuestro
vocablo moral. Así que en esencia ambas palabras,
ética y moral, significan lo mismo, si atendemos a su origen
etimológico. Ethos hace referencia a la manera de
ser de las personas, a la forma en que se comprenden a sí
mismas y se comportan con respecto a esa comprensión de sí.
La ética, en realidad, nace de la propia
interioridad del hombre y de su necesidad de ser libre, de su tener
que decidir continuamente qué es lo que él va a hacer
con su vida en cada momento. En las decisiones humanas no solamente
se decide realizar una acción exterior a sí mismo,
sino que en esa misma decisión cada quién está
sobre todo dándose una manera de ser particular: está
definiéndose a sí mismo como persona. Y eso en todas
las decisiones que se tomen en la vida. Les pongo un ejemplo sencillo:
cuando uno decide algo tan aparentemente "pragmático"
como la carrera que se va a estudiar, no tomo simplemente una decisión
acerca de "hacer" algo externo a mí, sino que estoy
decidiendo igualmente una manera de ser particular que va a marcar
no sólo lo que voy a "hacer" en la vida, sino muy
radicalmente lo que voy a "ser", la forma concreta que
esa vida a cobrar a partir de esa opción. Si uno decide ser
ingeniero, filósofo, arquitecto o biólogo, no está
simplemente ejecutando una actividad externa, sino que paralelamente
a eso uno se va a definir a sí mismo y esa profesión
va a marcar profundamente lo que uno es como persona. Así,
en cada decisión uno no va sólo haciendo cosas externas,
sino definiendo lo que uno es.
Pues bien: la ética no es sino la dimensión
del hombre por la cual éste crea posibilidades de ser y se
las apropia, dándole con ellas una forma concreta a su propio
ser. Es decir, esas decisiones tienen consecuencias directas sobre
lo que el hombre mismo elige ser. Hay decisiones que van a traer
consigo que el hombre sea mucho más pleno, mucho más
persona, que lo van a enriquecer en su humanidad. Esas son las decisiones
que consideramos han sido buenas decisiones en nuestra vida,
porque tienen consecuencias productivas, formativas, enriquecedoras,
nutritivas de nuestra propia manera de ser. Hay otras decisiones
que, por el contrario, cuando uno las toma tienen consecuencias
negativas sobre uno mismo: son las decisiones que consideramos fueron
malas decisiones. Por ejemplo, haber escogido una carrera
distinta a la que realmente tenía que ver con la vocación
de uno.
La ética, entonces, tiene que ver con lo
que es bueno y lo que es malo, pero sobre todo tiene que ver con
lo que uno hace de sí mismo. El "bien" y el
"mal" es el fruto de nuestras decisiones, es si eso que
elegimos nos hizo realmente mejores o peores personas, independientemente
de que haya alguien viéndonos externamente y sancionándonos
o castigándonos. Eso es, en todo caso, lo de menos, porque
en definitiva lo importante de una decisión es qué
es lo que yo hago de mí mismo con ella.
Ética, en definitiva, es lo que hago
de mí mismo con mis propias acciones.
El ejemplo que aparece en el film que disfrutamos
durante el evento de premiación a los mejores estudiantes
de la cohorte 2001, en el que apreciamos a un ingeniero o arquitecto
a quien se le viene abajo una construcción es muy ilustrativo.
El personaje rememora que cuando era estudiante siempre "se
copió" en los exámenes y, por lo tanto, aunque
obtuvo su título, se convirtió en un profesional "chimbo",
en el sentido de que no era un buen profesional porque nunca llegó
a formarse a sí mismo como tal y lo que hacía
estaba condenado a caerse. Lo fundamental del ejemplo no está
en el hecho de que el sujeto fuese "malo" porque "violó"
las reglas de la honestidad intelectual, sino en que en esas decisiones
de dejar de estudiar para "cumplir" con el requisito formal
del examen aprobado a través del dudoso expediente de la
"copia", llegó a convertir el "copiarse"
en un hábito, en una manera de habérselas consigo
mismo y con su vida. Con ello, hizo de sí mismo una persona
"chimba", una "mala persona" cuyas actuaciones
tendrán consecuencias negativas sobre los demás. Una
persona que no construyó una realidad humana a la altura
de lo que había recibido como posibilidad, al tener el privilegio
de ser un estudiante.
La educación es precisamente el privilegio
de tener la posibilidad de formarse a sí mismo. Sobre todo
la educación universitaria en Venezuela. Es el privilegio
de poder educarse y de llegar a ser un hombre o una mujer mejor.
Si uno está en la universidad y uno se comporta de tal modo
que no se hace una mejor persona, sino que se vuelve una persona
tramposa a través del plagio y la copia, lo peor es que está
dejando de formarse, está cometiendo una inmensa estupidez
al negar justamente aquello en lo que consiste la esencia del ser
humano: darse forma a sí mismo a través de las decisiones
correctas y bien hechas. Así que si alguien es tramposo y
se plagia cosas, lo de menos es que "alguien" se de cuenta
o no: lo importante es la decisión que con ello se ha tomado
sobre lo que va a hacer de sí mismo y que con ello está
construyendo una realidad humana completamente falsa y mezquina
que no se corresponde con las oportunidades y las posibilidades
que se han recibido para poder ser alguien íntegro y humanamente
rico.
Lo fundamental de no llevar una existencia ética
no está en que a uno se le pueda "castigar" si
viola una norma externa. Lo fundamental está en que uno mismo
está perdiendo su tiempo y dejando de ser una persona más
plena y humana, está negando lo que es la esencia del hombre:
formarse responsablemente a sí mismo a través de la
libertad.
La ética es, sobre todo, la capacidad que
tenemos todos nosotros de asumir consciente y libremente nuestra
posibilidad de decidir qué vamos a llegar a ser nosotros
mismos a través de lo que hacemos con nuestras acciones.
Si yo decido ser una persona ética, decido al mismo tiempo
construirme con mi propio esfuerzo. La educación supone querer
y aceptar precisamente ese esfuerzo de hacerse a sí mismo.
Si prescindimos de eso, no me estoy educando.
En conclusión: la ética hay que entenderla
como una dimensión esencial de nuestra realidad humana, donde
quien me juzga no son las leyes externas, ni los profesores, ni
quien me "cuida" en clase. Quien me juzga soy siempre,
en última instancia, yo mismo.
(*)Profesor del Departamento de Filosofía USB
FLX-583
Inconsciente, sueño y símbolo.
Universalia nº 18 Oct 2002- Mar 2003
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