Descubren
sentimiento endémico
Mildred Figueroa R. *
- Numerosos estudios han demostrado la existencia de esta penosa
enfermedad.
Caracas. Un numeroso grupo de científicos
de la Universidad de tecnología del éxito, ha descubierto
la propagación de un sentimiento endémico en la población
venezolana.
De acuerdo a diversas pruebas de laboratorio realizadas
a personas de ambos sexos entre los 15 y 60 años de edad,
se ha determinado la existencia de un virus llamado amorís
amorís que causa la enfermedad que en siglos pasados
se conocía como amor.
Los síntomas que presentan los hasta ahora
infectados son: enrojecimiento de mejillas, sensaciones de hormigueos
en el estómago, nerviosismo, suspiros muy frecuentes, insomnio,
entre otros.
Se sabe de esta enfermedad que en tiempos pasados
se propagaba tan fácilmente que toda la población
venezolana y mundial sufría de ella, era considerada normal
en el ser humano hasta que comenzó a causar estragos en oficinas
y principales centros de producción del país. Fue
así como se planificó una campaña intensa de
exterminio de la enfermedad con dosis moderadas y luego abusivas
de descortesía, patanería y poca caballerosidad en
el caso masculino y en el femenino dosis de frialdad, poca sensibilidad
y para ambos sexos celotipia, poco romanticismo y apatía
por el sexo opuesto.
Los científicos advierten el peligro que
representa para la economía mundial y venezolana los casos
de enamoramiento que se han registrado en todo el territorio nacional.
El jefe de operaciones de la Policía Nacional
narra que se han visitado más de 30 centros nocturnos en
el este y oeste de la ciudad que se dedican a concertar citas de
enamorados, expendio ilegal de bombones, rosas, y recuerditos "cursis"
(cuya posesión está penada desde hace una década)
y la contratación de cantantes de boleros, baladas y otros
géneros musicales prohibidos hace ya algún tiempo,
igualmente señaló que las personas que sean sorprendidas
en plazas, cines y otras edificaciones en actitudes sospechosas
serán detenidas preventivamente por un lapso de 48 horas.
Al respecto la Organización Mundial de
la Salud acota que los Ministerios de cada país deben
ocuparse de tomar las medidas respectivas al caso, manifestando
que colaborará con el gobierno venezolano trasladando al
territorio nacional un escuadrón de insensibles provenientes
de todo el mundo dispuestos a erradicar los focos de enamoramiento
que se han presentado en el país.
Por su lado la iglesia católica y la sociedad
civil se pronunciaron al respecto anunciando su oposición
a la decisión de OMS, recordando que en épocas pasadas
se decía (comprobado también científicamente)
que las relaciones de pareja ayudaban a mejorar la calidad de vida
del ser humano retardando y en otros casos evitando otro tipo de
enfermedades como la soledad crónica, angina de pecho, cáncer
y otras. Igualmente hace el recordatorio de que el amor no sólo
se da entre una pareja sino también entre familia, amigos,
etc.
La otra cara de la moneda
En estos tiempos en los que el matrimonio no es
más que una asociación comercial o genética,
el amor irrumpe en las leyes para causar un gran caos. Ahora las
parejas jóvenes y no tan jóvenes reclaman sentir amor
para casarse o simplemente vivir en concubinato. Las familias han
comenzado a fomentar el amor estrechando los lazos que naturalmente
los une y que por generaciones han sido destruidas. Los defensores
del amor declaran que la lucha será difícil pero no
imposible, pues amar fue y será nuevamente una condición
natural del ser humano. Los artistas por su parte se contagian del
amor evocando canciones que se inmortalizaron en la voz de Frank
Sinatra, The Platters, Gardel, entre otros. El arte retoma la escenificación
del amor y los géneros literarios de la novela y el poema
renacen para enfermarnos a todos de amor. La lucha será feroz,
pero todos esperamos que triunfe el bando que más ofrezca
a la humanidad. La objetividad en el caso del amor una vez más
cobra importancia.
Cronología de una enfermedad
Es casi imposible determinar desde que tiempo existe
esta enfermedad, pero según fuentes históricas se
tiene evidencia del amor en los tiempos de los reyes egipcios. En
aquella época este virus no era considerado una enfermedad
y por tanto no había cura contra ella. De hecho no existió
cura contra ella sino hasta el siglo XXII.
Existían corrientes literarias, pictóricas,
y de otra clase inspiradas en esta enfermedad. Con la aparición
de la cinematografía se tuvo un recurso más para explotar
el padecimiento de la enfermedad.
Muchos líderes mundiales, algunos de ellos
religiosos centraron su doctrina en el amor, por ejemplo La Madre
Teresa de Calcuta. Son incalculables los poetas que encontraron
en la enfermedad la inspiración de su obra. Por nombrar algunos
Rubén Darío, Pablo Neruda, Sor Juana Inés de
La Cruz, etc.
Algunos testimonios
Jorge Pérez, 23 años
"Mi abuela me contó que mi bisabuela se enamoró
del bisabuelo y por eso se casaron, yo me voy a casar con mi novia
porque dicen que es compatible genéticamente conmigo, nada
de amor"
Mildred Figueroa, 20 años
"Yo si creo en el amor no como una enfermedad sino como la
esencia de la vida. Mi familia me apoya porque también se
ha enamorado alguna vez"
Hubert Figueroa, 54 años
"Un mundo sin amor es inimaginable, no sé de donde salió
tal idea en esa época. Ahora es importante recuperar el romanticismo,
la caballerosidad y el compromiso de amar a los demás y a
uno mismo"
Nota del autor: Este ensayo, plasmado en forma de
reportaje periodístico, intenta escenificar un mundo sin
amor, exagerando hasta ya no poder, la situación que hoy
se da con la tendencia de reprimir los sentimientos y restarle importancia
a la estrecha relación de por sí inexplicable que
existe entre la sensación netamente sensorial y el mundo
afectivo. Escogí el amor por ser un sentimiento tal palpable
y próximo a cada quien, pero a su vez tan malogrado por la
globalización mundial y las mal llamadas liberaciones femeninas
o masculinas. Está basado en las vivencias propias, de amigas
y familiares.
(*)Estudiante de Ing. Química
Trabajo elaborado para el Curso Afectos y vida cotidiana
Prof. Marisela Hernández
Universalia nº 18 Oct 2002- Mar 2003
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