El
paradigma de TOM PETERS y la empresa turística
Alfredo Ascanio *
Introducción
Después que Tom Peters escribió
su libro sobre la pasión por la excelencia, en el nuevo contexto
se atreve a afirmar que se ha dado cuenta que ahora no existen empresas
excelentes, sino empresas que se saben adaptar a las crisis. Esta
ponencia trata sobre el asunto siguiente: como ya no existe un contexto
estable y previsible, sino todo se ha fragmentado y existen cambios
vertiginosos, están sucediendo elevada mortalidad de empresas
obsoletas y el nacimiento de nuevos competidores que se fusionan
o se separan para sacar partido a sus mercados y a sus tamaños.
La revolución gerencial se estaría concentrando al
en menos 8 prescripciones para triunfar en un mundo ahora más
caótico, enfrentarlo para dominarlo. Los ejemplos que aparecen
en la ponencia provienen de las empresas turísticas más
importantes y conocidas.
¿Cuál es la idea central que existe en mi exposición?
Bueno, que las empresas deben saber sacarle provecho a las anomalías
del ambiente y a las incertidumbres, aunque los mercados sean inestables.
Exposición
Las argumentaciones que vamos a manejar son las siguientes. La
mayoría de las empresas turísticas medianas y grandes,
están tratando desesperadamente en lograr fusiones para mantener
el poder sobre sus mercados y mantenerse como líderes. Esta
estrategia se ha visto con mayor claridad en las grandes líneas
aéreas. Otras empresas, más pequeñas y más
homogéneas en sus funciones, al formar sus grupos lo que
buscan es la innovación y la calidad del servicio y mejorar
su recurso humano. Esta última estrategia ha sido privilegiada
por los Operadores de Viajes y las Agencias de Viajes, preocupados
ahora por buscar mercados bien segmentados y ofrecer paquetes de
viajes con mayor valor agregado.
Es el caso de al menos 16 tour operadores , que ya desde 1996 y
antes de la reunión mundial del Ecoturismo en Québec
(Canadá), se han propuesto utilizar mejor sus recursos energéticos,
el agua, los desechos sólidos para no impactar al medio natural;
y se están preocupando mucho más por el respecto a
la cultura local y por el bienestar de la comunidad anfitriona,
en especial en Europa, Asia y África. Esto los ha llevado
a ubicar, en su estructura organizacional, un nuevo departamento
que gerencia los asuntos relativos al medio natural y cultural.
Los cambios que se relacionan con el contexto son morfológicos
unos, funcionales otros y de comportamiento la más de las
veces. Hoy es motivo de alarma lo que está sucediendo con
el turismo a nivel mundial. Ya no se puede crecer al 4,3% por año
como lo había estimado la Organización Mundial del
Turismo (OMT), pues después de los actos terroristas en USA
la caída se estima más del doble de lo previsto, y
los mercados de viajes de placer y de negocios se han contraído
fuertemente (más del 15% de las reservaciones mundiales fueron
canceladas recientemente). La recesión en Estados Unidos
de Norteamérica, los cambios acelerados en una Europa que
se está integrando, la crisis en Asia y en Japón,
producen indicadores alarmantes.
No obstante las crisis del entorno, algunas empresas turísticas
quieren reconocer que el origen de los problemas se encuentran en
sus propios actos gerenciales; por mucho que el desempleo, los déficit
comerciales y las relaciones de paridad entre las monedas pueden
haber contribuido a exacerbar las crisis. Incluso, aquí mismo
en nuestro país con una crisis profunda tanto, política,
social como económica, existen grupos empresariales en el
sector de los servicios que están aprovechando las oportunidades
de invertir en centros comerciales modernos, en telecomunicaciones,
en franquicias, sólo para nombrar algunas de las áreas
bastante conocidas. Sin embargo los hoteleros se han declarado al
borde del colapso al trabajar por debajo del punto de equilibrio,
es decir con tasas de ocupación como si todo el tiempo estuviesen
en baja temporada; y los fabricantes de ropas y de calzados se quejan
de los contrabandos y de los desleales dumping al vender a precios
inferiores al costo sólo para penetrar nuestro mercado.
Los ejemplos que aparecen en la ponencia sobre fusiones y desabsorciones
de las grandes líneas aéreas, de las empresas dedicadas
al catering industrial, etc.
pareciera que sólo se
llevan a cabo para mantener sus mercados tradicionales sin importar
sus fracasos financieros y el valor de sus acciones en el mercado
( es decir, como señala Tom Peters : Jugar por Jugar ). Esas
reestructuraciones que privilegian los joint ventures entre varios
países (la banca española en Argentina y Venezuela
es un ejemplo bien conocido por nosotros) e incluso lo que se denomina
global sourcing (compra en el origen de subcomponentes industriales,
que ha permitido en vez de la Fusiones, más bien de des-integración
apoyada en la subcontratación de servicios con otras empresas
en otros países, lo cual ha acentuado las deudas locales
e incluso ha exacerbado el proteccionismo por ejemplo en USA.
Por el lado de los consumidores también se perciben incertidumbres.
Los gustos cambian, existe una eclosión de nuevas necesidades
como el deseo de servicios más personificados (de allí
la conversión de Agencias de Viajes en Asesores de Viajes
tipo boutique; por ejemplo el Grupo Global en Venezuela). La búsqueda
por parte de los viajeros de superofertas y de oportunidades, lo
cual cada vez más segmenta los mercados en necesidades más
especializadas pero también con mayor contenido de riesgo
(se deja de poner todos los huevos en diferentes canastas y sólo
se acepta una canasta muy apetecible).
Así pues la mayoría de las empresas, incluidas las
del sector turismo, necesitan de una buena cirugía mayor
para que sepan aprovechar el contexto y enfrentarlo con un nuevo
estilo de gerencia para este tercer milenio. Por ejemplo, en el
turismo si no mejoramos los servicios, para buscar lealtad de la
clientela, y si no somos lo suficiente flexibles para cambiar a
tiempo, podemos entrar en problemas. Es necesario innovar, ser diferentes
de la competencia. Pero también se requieren políticas
crediticias adaptadas a la naturaleza de cada negocio. En una reciente
discusión de la nueva Ley Orgánica de Turismo que
se realizó en la Universidad de Oriente con el apoyo de una
pequeña empresa Visión Turística, comentábamos
que en la Ley se podían contar más de 20 veces la
palabra promoción y apenas tres veces la palabra inversión.
Y esto no sólo era un dato semántico, era que la nueva
ley ignora por completo la importancia de las nuevas inversiones
y por ello no se diseñan políticas al respecto. Por
ejemplo, en el Japón el todo poderoso Ministerio de Finanzas
se coordina con el Ministerio de Industria y Comercio para fomentar
la economía mediante préstamos de bajo interés
y plazos adecuados a empresas seleccionadas por sus impactos empresariales
y sociales, así como proteger sus empresas más frágiles.
Claro e verdad también, como dicen los sociólogos
que en los países asiáticos se privilegia más
la cohesión grupal, la garantía de un trabajo vitalicio
si se tiene elevada productividad y costumbres corporativas muy
peculiares. Pero también es verdad que en esos países
se le ha dado importancia a las empresas pequeñas innovadoras
(en un país donde la palabra artesanía significa en
japonés "trabajo delicado" ). Es decir, la pasión
por los detalles.
En la actividad turística lo grande nunca ha sido lo más
eficiente. Las posadas y los campamentos ecológicos son negocios
familiares pequeños y muy exitosos la mayoría de ellos.
Son negocios flexibles, estéticos y muy personificados. Incluso
ahora han surgido un conjunto de franquicias venezolanas que han
mejorado la venta de la chicha criolla y las obleas, es decir :
empresas pequeñas pero muy originales.
Recomendaciones
En resumen, las ocho prescripciones de TOM PETERS aplicadas también
a las empresas turísticas son:
- De organización más horizontal, con menos jerarquías
y menos niveles
- Mayor autonomía de las unidades empresariales que se
ocupan más de los asuntos operativos de formular y evaluar
- Orientación hacia la diferenciación con productos
y servicios de alto valor añadido y creadores de nichos
de mercado (filosofía de ganar-ganar)
- Conscientes de ofertar experiencias con buenos servicios de
calidad
- Sensibles hacia la demanda de la clientela ( los mercados todavía
son personas)
- Rapidez para innovar
- Con personal flexible muy capacitado e integrado en equipo
- Muy buena capacidad de adaptación
Y por parte de los gobiernos: promover inversiones y buscar los
mejores incentivos para la creación de nuevas empresas que
ofrezcan empleos y servicios innovadores. Incentivos fiscales para
fondos invertidos en capacitar al personal y a la futura gerencia;
incentivos fiscales para promover la productividad; créditos
fiscales para incentivar la distribución de beneficios en
base a la productividad y eficiencia; créditos fiscales para
productos y servicios con un porcentaje mínimo del 50% de
contenido nacional o de elevar el valor añadido en la cadena
de suministros y comercialización; excluir el IVA de los
productos para la exportación y para las pequeñas
y medianas empresas que fomenten la capacitación de su personal;
incentivar la investigación y desarrollo en los centros académicos
y empresariales.
Creemos pues que una sinergia entre las nuevas empresas imbuidas
de una nueva filosofía para retar las crisis y nuevas políticas
gubernamentales modernas y menos coyunturales, se puede lograr verdaderos
cambios estructurales y de envergadura basados todos en objetivos
audaces.
* PhD Economista (UCV) y Doctor en Ciencia
Política (USB) Profesor Titular jubilado Dpto. de Ciencias
Económicas y Administrativas Especialista en Evaluación
de Proyectos de Inversión y en Análisis de Contenido
del discurso político.
Correo electrónico: aascanio@usb.ve
Universalia
nº 17 Sep-Dic 2002
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