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Escuchar con una Nueva Conciencia La música, a lo largo de las diferentes eras y etapas de la evolución del hombre, ha sido causa y efecto de las sucesivas expansiones de conciencia en el hombre. La humanidad es heredera del legado musical de grandes compositores. Esta herencia refleja una realidad, una forma de conciencia particular e individual, que ha reflejado y orientado el camino evolutivo de toda la humanidad. Desde un punto mecanicista, la música es la sucesión ordenada
de sonidos. Sin embargo, la música, en mi máximo concepto,
es vida, es aliento del ser. Es una expresión de la experiencia
con el alma, y por ende refleja una realidad, la realidad interna de cada
músico. La música surge de un proceso de meditación
interno conciente o inconsciente, surge de la conexión con el ser.
Esa experiencia precipita la esencia y conciencia del alma que es sincrónica
con la del universo en el cual todos estamos inmersos. El músico y el hombre en general, es una especie de radio receptor,
expuesto a un gran flujo de energía creadora, capaz de percibirla,
procesarla y reproducirla de la forma más pura o distorsionada
posible, todo depende de su circuitería interna. Esta energía
la recibimos en cada instante de nuestras vidas y es lo que, en cierto
medida, nos mantiene vivos. En el momento que nos conectamos con nuestro
ser interno, proceso en el cual la música es un acelerante, resonamos
con esta energía haciéndonos partícipes de esa conciencia
creadora, disfrutando de su plenitud y perfección. Si permitimos
que ésta fluya sin obstáculos, sin ofrecerle resistencia,
sin detenernos a analizarla con nuestros patrones racionales, simplemente
observándola, seremos capaces de entender el significado real de
esa conciencia y por ende ser transmisores puros de la misma, de lo contrario
la distorsionaremos inconscientemente. Esta conciencia, la cual llamaré conciencia despierta, está
reflejada en todas las obras musicales de grandes compositores de la historia,
conocidos o no. La conciencia despierta nos ha catapultado al punto evolutivo
donde estamos actualmente. Pocos han sido en la historia los que han desarrollado
su conciencia despierta. Han sido esos pocos quienes han fundado las bases
de nuestra sociedad a nivel cultural, grandes artistas, filósofos,
científicos, políticos, que de una u otra forma, han sido
canales de la conciencia del alma, la conciencia universal. La pregunta sería ¿Hemos escuchado alguna vez pensando
en esto?, o tal vez ¿Hemos escuchado sin racionalizar lo que oímos,
simplemente percibiendo su esencia?. Esta última pregunta podría
sonar absurda para muchos, sin embargo, es la base para la experiencia
del ser. A su vez, no sugiere una experiencia emocional o estética,
sino un estado en el cual precisamente dejemos fluir, sin ofrecer resistencia,
la energía creadora inmersa en una obra musical, percibiéndola
tal cual es. En ese instante entraremos en resonancia con ella y nos haremos
partícipes de esa gran conciencia universal. Claro está,
no es fácil despojarse de todo proceso mental, emocional y físico
para tener una experiencia como esta, menos aun inmersos en una sociedad
que todavía valora en demasía estos estados. Sin embargo,
todos y cada uno de nosotros somos capaces de desprendernos de esas envolturas,
y experimentar el alma, el ser. Desarrollar nuestra conciencia despierta. Con todo lo dicho anteriormente, no debe entenderse entre líneas
que el análisis racional de una obra musical es inválido
e innecesario, mucho menos carente de valor. Ha sido gracias al estudio
de grandes compositores, sus estilos y sus técnicas, que somos
partícipes de un legado valiosísimo a nivel musical. Incluso,
este estudio nos ha permitido, a los compositores actuales y a otros grandes
compositores de la historia, tener un punto de partida, a nivel técnico,
para el desarrollo de un propio lenguaje musical. Todas estas son técnicas,
son los materiales y maquinarias de la gran construcción. Sin embargo,
muchas veces se malinterpreta el sentido real de este análisis,
confundiéndose la técnica como la razón principal
de una obra musical, o peor aun, se cree entender la esencia de la obra
a través de la técnica utilizada por el compositor. Es en
estos casos, cuando oímos con estos prejuicios racionales, que
obstaculizamos la percepción real de la esencia contenida en ella.
Nos convertimos entonces en concientes racionales, más no concientes
de la energía creadora, de la conciencia universal que fluye a
través de ésta. Escuchar con una nueva conciencia significa despojarnos de cualquier
atadura racional, emocional y física, significa desprendernos de
cualquier tipo de prejuicio creado por nuestra mente racional y emocional.
Escuchar con una nueva conciencia se refiere a la inofensividad de nuestros
pensamientos, ante el proceso de experimentación de la esencia
de la música. Su energía creadora nos renueva y revitaliza
pues entramos en resonancia con la energía cósmica y universal.
Escuchar con una nueva conciencia nos permite alcanzar el estadio máximo
de conciencia del ser humano, la conciencia despierta, con la cual nos
hacemos participes de nuestro papel evolutivo, de nuestro espíritu,
de nuestra alma y del ser. Al escuchar con una nueva conciencia, experimentamos
a Dios en nosotros. Universalia nº 16 Enero-Abril 2002
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| Universidad Simón Bolívar. Decanato de Estudios Generales |