
Decálogo del escritor
Eduardo Torres es un personaje ficticio que Augusto Monterroso inventó
hace 40 años. A través de ese nombre ha escrito varios artículos
que representan una sátira para el gremio de los escritores. El
Decálogo, según comunicación del propio Torres, tiene
doce mandamientos con el objeto de que cada quien escoja los que más
le acomoden, y pueda rechazar dos, al gusto.
Primero
Cuando tengas algo que decir, dilo; cuando no, también. Escribe
siempre.
Segundo
No escribas nunca para tus contemporáneos, ni mucho menos, como
hacen tantos, para tus antepasados. Hazlo para la posteridad, en la cual
sin duda serás famoso, pues es bien sabido que la posteridad siempre
hace justicia.
Tercero
En ninguna circunstancia olvides el célebre dictum: "En literatura
no hay nada escrito".
Cuarto
Lo que puedas decir con cien palabras dilo con cien palabras; lo que con
una, con una. No emplees nunca el término medio; así, jamás
escribas nada con cincuenta palabras.
Quinto
Aunque no lo parezca, escribir es un arte; ser escritor es ser un artista,
como el artista del trapecio, o el luchador por antonomasia, que es el
que lucha con el lenguaje; para esta lucha ejercítate de día
y de noche.
Sexto
Aprovecha todas las desventajas, como el insomnio, la prisión,
o la pobreza; el primero hizo a Baudelaire, la segunda a Pellico y la
tercera a todos tus amigos escritores; evita pues, dormir como Homero,
la vida tranquila de un Byron, o ganar tanto como Bloy.
Séptimo
No persigas el éxito. El éxito acabó con Cervantes,
tan buen novelista hasta el Quijote. Aunque el éxito es siempre
inevitable, procúrate un buen fracaso de vez en cuando para que
tus amigos se entristezcan.
Octavo
Fórmate un público inteligente, que se consigue más
entre los ricos y los poderosos. De esta manera no te faltarán
ni la comprensión ni el estímulo, que emana de estas dos
únicas fuentes.
Noveno
Cree en ti, pero no tanto; duda de ti, pero no tanto. Cuando sientas duda,
cree; cuando creas, duda. En esto estriba la única verdadera sabiduría
que puede acompañar a un escritor.
Décimo
Trata de decir las cosas de manera que el lector sienta siempre que en
el fondo es tanto o más inteligente que tú. De vez en cuando
procura que efectivamente lo sea; pero para lograr eso tendrás
que ser más inteligente que él.
Undécimo
No olvides los sentimientos de los lectores. Por lo general es lo mejor
que tienen; no como tú, que careces de ellos, pues de otro modo
no intentarías meterte en este oficio.
Duodécimo
Otra vez el lector. Entre mejor escribas más lectores tendrás;
mientras les des obras cada vez más refinadas, un número
cada vez mayor apetecerá tus creaciones; si escribes cosas para
el montón nunca serás popular y nadie tratara de tocarte
el saco en la calle, ni te señalará con el dedo en el supermercado.
Universalia nº 16 Enero-Abril 2002
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