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Albrecht Dürer y Cuadrados Mágicos
José Luis Palacios*
La portada del número 11 (Septiembre-Diciembre de 1993) de
la revista Universalia muestra un fragmento del famoso grabado Melancolía
I, de Albrecht Dürer. Nada podía ser más apropiado
que esta imagen para una revista de Estudios Generales,
con ese nombre y esa idea de universalidad, pues Dürer es uno
de los pináculos del arte occidental y un verdadero hombre
del Renacimiento, un hombre universal.
Albrecht Dürer (Alberto Durero), nacido en Nürnberg, Alemania,
el 21 de Mayo de 1471, fue el mayor pintor, grabador y diseñador
de grabados en madera del Renacimiento alemán, y al mismo
tiempo el autor de un buen número de trabajos teóricos.
Su arte ha sido aceptado como un modelo por pintores y grabadores
de todas las épocas, pero su importancia no radica sólo
en este hecho. La versatilidad de su creatividad y su habilidad
para reflexionar sobre su propia individualidad y sobre su actividad
y para verter en papel el resultado de sus reflexiones contribuye
también a acrecentar su importancia.
Fue, como Leonardo, un artista intelectual capaz de tomar parte
en las grandes conmociones intelectuales contemporáneas ocasionadas
por la Reforma y el movimiento humanista. La influencia que Dürer
ejerció y ejerce todavía se deriva del hecho de que,
como un verdadero hombre del Renacimiento que se sentía una
"personalidad" importante y distinta, dejó un legado
de material revelador sobre sí mismo, incluyendo autorretratos,
cartas, una crónica familiar (1524), un Gedenkbuch
(diario) preservado fragmentariamente de los años 1502-03
y 1514, un diario de su viaje a los Países Bajos (1520-21),
el relato de una visión apocalíptica (1525), y su
poesía.
Durante 1513 y 1514 Dürer creó sus mejores grabados
en plancha de cobre: El caballero, la muerte y el diablo;
San Jerónimo en su estudio y Melancolía I,
todos de aproximadamente el mismo tamaño, variando entre
24.2 por 19.1 centímetros y 24.8 por 19.1 centímetros.
La extensa, compleja, y a menudo contradictoria literatura sobre
estos tres grabados se alimenta sobre todo de sus detalles iconográficos
enigmáticos y llenos de alusiones. Aunque debatida, la opinión
general es que estos tres grabados, llamados grabados maestros,
deben ser interpretados conjuntamente y representan el más
alto nivel de intensidad artística de Dürer.
De Melancolía I, en el cual una figura alada cavila
en medio de una cornucopia de instrumentos científicos, vale
la pena destacar la presencia de un cuadrado mágico en la
pared detrás de la figura alada. Este cuadrado está
subdividido en dieciséis cuadrados, cada uno de los cuales
encierra un número entero entre el 1 y el 16, con la particularidad
de que la suma de los números en cualquier fila, columna
o diagonal principal es la misma: 34. Cabe destacar también
que la fecha de ejecución de la obra se puede leer combinando
los dos cuadraditos centrales de la última fila: 15-14. Indudablemente,
Dürer era un aficionado de los juegos numéricos.
Los cuadrados mágicos existen desde al menos 2.200 años
antes de Cristo, cuando aparecen en el libro chino I Ching;
muy posteriormente aparecen en el mundo occidental. A lo largo del
tiempo se les han atribuido propiedades mágicas.
Damos a continuación un algoritmo rápido para crear
cuadrados mágicos de tamaño 4x4: comience con ocho
números enteros A, B, C D, a, b, c, d tales que
D = B + C - A y d = b + c - a (de manera que haya sólo
seis variables independientes A,B,C,a,b,c), y colóquelos
en los márgenes de una tabla aditiva

donde cada valor x sea la suma de los márgenes
en la fila y la columna de x. Así, para la esquina superior
izquierda se tiene x = A + a, etc. Mantenga los resultados
en las diagonales principales, y permute las otras ocho celdas restantes
en pares diagonalmente opuestos. El resultado es un cuadrado mágico,
donde la suma de todas las filas, columnas y diagonales principales
es la misma.
Un ejemplo ilustrará este procedimiento: comenzando con
A=3,B=4,C=1 y a=1,b=5,c=2 se tiene D=2 y
d = 6, y la primera tabla es:
Ahora mantenemos fijas las diagonales:
y permutamos las ocho celdas restantes de a pares
diagonalmente; el 10 con el 2:
luego el 4 con el 8:
etc. El cuadrado mágico resultante es:
donde la suma constante es 24. Si queremos construir
un cuadrado mágico estándar, donde los números
en las celdas son los enteros consecutivos de 1 a 16, como el de
Melancolía 1, los márgenes deben escogerse
cuidadosamente. Queda como un ejercicio para el lector verificar
que con la escogencia A=1, B = 2, C = 3 y a = 12, b
= 8, c = 4 se llega al cuadrado mágico estándar:
Otro ejercicio para el lector: pruebe que en un
cuadrado mágico estándar de tamaño n la suma
constante debe ser n(1+n2)/2. Debe señalarse que
el método aquí expuesto no produce todos los posibles
cuadrados mágicos 4 x 4. Para más detalles ver [1]
y [2].
Referencias
[1] M. Kraitchik, Mathematical Recreation,.
Dover Publications. (1943)
[2] Encyclopaedia Britannica(1984)
(*) José Luis Palacios es Licenciado en Matemáticas
por la Universidad Simón Bólivar. Magister y Ph.D.
en Matemáticas Universidad de California en Berkeley. Ha
sido profesor del Instituto Tecnológico de New Jersey. Es
Profesor del Departamento de Matemáticas. Miembro del Centro
de Estadística y Software Matemático y Director de
Cultura de la Dirección de Extensión Universitaria.
Universalia nº 13 Ene - Jun 1997
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