| La
organización matricial
Ana María Rajkay Babó
Apuntes corregidos del Coloquio de la Asociación Venezolana
de Desarrollo Organizacional celebrado el 3 de junio de 1991.
El término "matriz", que sobre
todo en nuestro idioma puede significar una variedad de cosas, fue
tomado en este caso de la álgebra lineal, en la cual designa
un conjunto de valores ordenados en líneas horizontales y
columnas verticales, que interactúan. En las organizaciones
se aplica a una manera de funcionar que se considera con frecuencia
como la opción alterna al esquema jerárquico vertical
y piramidal tradicional. También se le conoce, por ejemplo,
en la industria del petróleo, como gerencia por proyectos.
Fundamentalmente, se hace énfasis en el producto que se ha
de lograr y las tareas o funciones que se han de cumplir como los
elementos organizadores determinantes de los vectores que han de
interactuar.
Pero antes de continuar, conviene que me detenga
por un instante a recordar la organización universitaria
tradicional que consta de Facultades y Escuelas, establecidas según
las áreas del saber o de las carreras y ciencias que representan.
Así, por ejemplo, en la Universidad Central de Venezuela,
tenemos la Facultad de Humanidades, a la cual pertenece la Escuela
de Idiomas, en cuyo seno se encuentra el Departamento de Inglés.
Por otra parte, está la Facultad de Ingeniería, con
la Escuela de Ingeniería Civil, y que también cuenta
con un Departamento de Inglés. Ambos Departamentos funcionan
completamente independientes; algunos de sus miembros ni se conocen.
En el plano profesional, ello puede significar, en ese campo, por
ejemplo, que en el Departamento de Inglés de la Escuela de
Ingeniería Civil se guíen por un método, mientras
que en la Escuela de Idiomas usen otro. La falta de comunicación
y de intercambio científico puede representar un desperdicio.
En el plano administrativo, esta organización puede llevara
una duplicación de los recursos o, por lo menos, a un deficiente
aprovechamiento de los mismos.
En la USB no se empleó el concepto de Facultades,
ni de Escuelas (ni Cátedras en el sentido tradicional de
la palabra). Nosotros tenemos Decanatos y Divisiones, y Coordinaciones
y Departamentos, respectivamente. No se trata de un trivial asunto
de nomenclatura, sino realmente de unidades organizacionales complementarias
y funciones diferenciadas. Lo importante es la relación que
existe entre ellas. Imaginemos que en el vector vertical se encuentran
los Decanatos, subdivididos a su vez en Coordinaciones y en el vector
horizontal las Divisiones, subdivididas en Departamentos. El Reglamento
de la USB define las funciones de estos elementos de la siguiente
manera: los Decanatos son los responsables de la generación,
supervisión de la ejecución y evaluación de
los programas, mientras que las Divisiones son responsables de la
administración de los recursos y de la realización
de los programas. Por ejemplo, digamos que para que un estudiante
se gradúe de Ingeniero Electrónico requiere de suficientes
conocimientos de inglés como para poder leer todo el material
profesional. La Coordinación de Ingeniería Electrónica
solicita ante el Departamento de Idiomas la asistencia especializada
para el diseño de un curso de inglés que cumpla con
las exigencias señaladas por la Coordinación respectiva.
Después de analizada la propuesta, la Coordinación
lo aprueba, lo somete a las distintas instancias académicas
jerárquicas prescritas (consejos) y lo incluye en el pénsum
de estudios. El Departamento, por su parte, en cambio, destina a
uno o varios de sus profesores o hace los trámites pertinentes
para la contratación del personal adecuado para que se dicte
esa materia. Todas las coordinaciones solicitan todos los cursos
de inglés (o de otros idiomas, por supuesto) al Departamento
de Idiomas; y, por su parte, el Departamento de Idiomas atiende
a todas las coordinaciones que soliciten su apoyo. Los programas
están en las Coordinaciones y los especialistas en los Departamentos.
Esta organización, por lo que se puede percibir, maximiza
el aprovechamiento de los recursos y permite la optimización
del nivel académico y técnico especializado de los
programas.
Dentro de esta matriz, que es la que generalmente
se percibe y discute, se esconden otras relaciones que también
se pueden calificar de matriciales. Especialmente se destaca la
relación entre la docencia, la investigación y la
extensión, las tres actividades complementarias asignadas,
por el Reglamento, a cada miembro del personal académico.
El principio que sustenta esta exigencia es que la investigación
alimente la calidad de la docencia, y al mismo tiempo que la experiencia
docente ayude a orientar las inquietudes investigativas del profesor
y que ambos sean fuente de productos que puedan hacerse llegar a
la comunidad interna y externa a la universidad. No obstante, con
frecuencia el tiempo que se requiere para ejercer la docencia resta
dedicación a las actividades de investigación; es
corriente escuchar la expresión del deseo de tener más
tiempo para la investigación, y cuando ello se trata de satisfacer,
generalmente es en detrimento de las horas docentes. Mientras más
estrecha sea la relación entre la docencia y la investigación,
menor será el grado de interferencia y mayor la complementariedad.
Asimismo, la relación de todas estas actividades con las
de extensión. La universidad debe como parte de su misión
hacer llegar los conocimientos que produce y los beneficios de los
recursos de que dispone a la sociedad. Esto se cumple como otro
vector tanto de la institución, como un todo, como de las
actividades de cada miembro de ella. No es necesario ahondar en
lo que ello significa en lo relativo a las horas de dedicación.
Este aspecto es quizá el que esté menos desarrollado
en nuestra universidad; sin embargo, está adquiriendo cada
vez más relevancia y la sociedad lo demanda más, y
son muchos los esfuerzos recientes en mejorar y cumplir con esta
función.
Otra relación matricial que se cumple es
la de la actividad netamente académica con la actividad gerencial.
Esta situación se da a todos los niveles, en donde tanto
la actividad de docencia como la de investigación deben combinarse
con el cumplimiento de alguna responsabilidad supervisora, gerencial
o administrativa. El propio Rector de la universidad es profesor
y se supone que continúe su actividad de docencia y de investigación.
Lo que es más, se espera de él que su función
de Rector también lo ejerza con el apoyo de conocimientos
extraídos de cierta investigación por lo menos bibliográfica
de la tarea rectoral, de la historia del país y del mundo,
de las corrientes filosóficas, de la obra de grandes pensadores
pasados y contemporáneos. Por cierto, aquí cabe señalar
que por lo dicho, los niveles jerárquicos en la universidad
también son sui generis, ya que el único ascenso permanente
real es mediante los trabajos de ascenso (resultantes de la actividad
de investigación), que si bien colocan al profesor en otro
escalón de remuneración, y le otorgan ciertos derechos
(sobre todo ligados a posibles cargos académico/administrativos),
en la realidad no implican que su desempeño sea distinto
de lo que fue antes de ascender. El nombramiento a algún
cargo académico/administrativo sólo implica un ascenso
y un reconocimiento económico temporales.
Otro aspecto que también es conveniente
mencionar que por definición es obligación de los
profesores desarrollarse continuamente. La nueva Ley de Universidades,
que aún no ha sido aprobada, establece, por ejemplo, niveles
cada vez más altos de acreditación para cada paso
del escalafón. Ya no es extraño hablar de uno o dos
post-doctorados. Esto casi que es imposible sin renunciar por un
tiempo variable a las actividades docentes, por ser muchas veces
necesario realizar las actividades de desarrollo fuera del país.
La interacción de esta tarea con todas las demás actividades
constituye otra matriz más.
Además de esta verdadera red de matrices
en lo referente a lo académico, como organización,
la Universidad también está constituida por otra parte
administrativa (por cierto, distinta a la académico/administrativa
a la cual hice mención antes). Por lo tanto, tenemos otra
matriz cuyos vectores son lo académico y lo administrativo.
Estos dos vectores distribuyen sus funciones en cuanto que el conjunto
académico, arriba descrito, es el responsable de la elaboración
de nuestros productos (egresados y conocimientos), mientras que
lo administrativo provee los recursos y el soporte. Así,
el Decanato de Investigaciones, por ejemplo, puede proponer que
se establezcan redes de comunicación con los centros de investigación
más importantes del mundo; sin embargo, hará falta
que se le asigne un personal, un espacio, equipos adecuados, y disponibilidad
presupuestaria para que pueda establecer y mantener funcionando
dichos lazos.
La relación entre todas estas matrices es
sistemática. Para que podamos considerar que la USB está
funcionando bien, cada una y todas estas relaciones deben estar
cumpliendo su cometido de una manera óptima. Por supuesto,
a pesar de mi fuerte sesgo sentimental, debo admitir que aún
queda mucho por hacer. De hecho, más de uno de nuestra propia
comunidad cuestiona la idoneidad de nuestra estructura académica
matricial.
Ahora bien, ¿cuáles son los "pros"
y los "contras" de este sistema multimatricial? Creo que
es preferible discutir sus características en rasgos generales
y ver en qué manera ellas son positivas o negativas:
(1) Una de sus características
es la presencia continua del conflicto. Ello es percibido
por muchos como negativo; sin embargo, considero que más
bien es una fuente muy valiosa de energía para el sistema.
Lo que hay que lograr es que todos los miembros de la comunidad
comprendan que el conflicto no es síntoma de enfermedad sino
que es parte de la dinámica, y que aprovechen sus
potencialidades. El conflicto tiene un efecto de estimulo para
la creatividad, garantiza la consulta antes de la toma de decisiones,
y mantiene a los que participan en un estado de alerta continua,
porque la negociación y la evaluación son parte del
sistema. La necesidad de discutir crea un estilo de competencia
que obliga a los participantes a ser racionales y a ser académica
o técnicamente sólidos, siendo generalmente a
la larga los intereses institucionales los que prevalecen por encima
de los personales. El lado negativo es que el conflicto puede eventualmente
conducir a un entorpecimiento del funcionamiento, cuando
los actores no son suficientemente dinámicos, cuando asumen
actitudes de terquedad o prepotencia, o al contrario de falta de
iniciativa. También es cierto que implica quizá mayor
desgaste para los que tratan de ofrecerle resistencia.
La experiencia, y esto es un juicio muy personal, me permite afirmar
que he visto mayor número de casos en los cuales el conflicto
sirvió para proteger al sistema, que casos que lo perjudicara.
Por cierto, el esquema mismo permite que un asunto descartado en
un momento dado pueda ser retomado y considerado de nuevo por otros
actores, bajo circunstancias distintas, debido a que la interacción
matricial permite identificar el conflicto con el contexto y la
composición del momento dado, con lo cual se rescata
su dinamismo y flexibilidad.
(2) Otra característica
de la organización matricial es la importancia que le
da a los lazos de comunicación. Para que el sistema
funcione, es imprescindible que se creen y se mantengan canales
de comunicación entre todos los miembros de la comunidad,
sin consideración de nivel jerárquico. Como la interacción
es la base del sistema, es imprescindible que los actores que estén
juntos cumpliendo con una tarea puedan tener acceso a todos los
mecanismos estructurales de apoyo. En este sentido, es tan importante
la infraestructura física (teléfonos, lugar de reuniones)
como la adecuada gerencia de la información. Cualquier ruido
en el proceso de la comunicación puede ser sumamente contraproducente;
sin embargo, es mérito del sistema que hay mayores probabilidades
de que alguno de los actores asuma la responsabilidad de la comunicación
evadiendo el ruido y manteniendo el funcionamiento del esquema,
cosa que en las organizaciones de niveles jerárquicos tradicionales
es más dificil porque la fluidez de la información
puede trancarse por efectos de una persona, imposibilitando que
la comunicación con los demás se mantenga.
(3) Un efecto colateral de estas
características es que se fomentan las relaciones interpersonales
que se crean gracias a la obligatoriedad de interacción.
Esta es una las características más fuertemente sentidas
por los miembros de la comunidad uesebista; por cierto, no es que
la gente esté consciente de que ello tiene que ver con la
estructura. A veces, es percibido como una traba obstaculizante
el tener que tratar con tantas personas, pero en general, es frecuente
escuchar expresiones de afecto por esta institución y alegría
porque permite y de hecho hace que se conozcan tantas personas.
La variedad de roles agrega un elemento de frescura y de curiosidad
por el quehacer de los demás que en un sistema jerárquico
que nivela y encasilla a la gente no es frecuente. Este es un sistema
de corte eminentemente democrático. La cultura y la identidad
organizacional se tejen con un punto muy estrecho, lo cual fortalece
a la institución, haciéndola muy celosa de cualquier
interferencia que amenace con perjudicarla.
(4) También creo que esta
estructura ayuda a crear un clima organizacional adecuado
porque por el continuo cuestionamiento y por los fuertes lazos de
comunicación, las autoridades y los gerentes medios tienen
rápido acceso a la información relacionada con las
incorformidades, aspiraciones y necesidades de la comunidad, lo
cual a su vez les permite tomar acciones con cierta rapidez. También
es cierto que cuando alguno de los vectores se opone a un cambio,
el otro o los otros ejercen presión para que el cambio se
produzca.
Seguramente pueden identificarse otras características
importantes; sin embargo, me parece que de las observaciones hasta
ahora hechas, ya se puede deducir que una estructura matricial bien
entendida y aprovechada es congruente con una sociedad democrática,
descentralizada y participativa. Siendo la nuestra una organización
educativa, y nuestro país uno que está aprendiendo
a ser cada vez más democrático y menos centralizado,
me parece que es muy afortunado que la USB demuestre cómo,
sin ser una universidad autónoma, y a pesar de ser una universidad
del Estado, puede funcionar tan dinámicamente. No obstante,
el éxito tanto de ésta, como de cualquier otra estructura
organizacional, dependerá de la calidad y de las intenciones
de sus recursos humanos y de su gerencia, así como del compromiso
sincero de cada uno de los miembros de la institución con
la excelencia.
Universalia
nº 11 Sept - Dic 1993
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