| Concurso
"Serrano Poncela", Primer Premio mención Humanidades,
1993.
Jorge Luis Borges a la luz (o a la sombra) de la
carnavalización de Mijail Bajtin
(fragmento)
Enrique Bustamante Cedeño
La, narrativa de Jorge Luis Borges desdibuja,
insistentemente la frontera, entre realidad ,y ficción.
La historia, la metafísica, las religiones, hasta las matemáticas,
se vaporizan
-pierden la solemnidad de las ortodoxias-
para condensarse luego, capaces ya de una devastadora ironía,
en la imaginación.
Quedan, sumidas como metáforas en la literatura, esa vasta
ni metáfora de la realidad.
El ensayo de Enrique Bustamante es una entrada al laberinto borgeano
tanto desde su retórica como desde, su sentido transgresor
del tiempo y el espacio. Así, vemos como inconscientemente
(?) se apropia de la parodia, la glosa, la atribución arbitraria,
el anacronismo, la alusión, la ironía, el humor y
lo fragmentario para propiciar -él también- el asombro
poético.
Violeta Urbina
Breve Introducción
Sólo diré aquí que el presente "trabajo"
sirve de enlace para unir las ideas obtenidas en los cursos de Estudios
Generales: Humor, Ironía y Parodia en la Narrativa Latinoamericana
Contemporánea y El Cuento Latinoamericano: Jorge Luis Borges.
Me he permitido hacer esto (entre otras cosas) porque me siento
amparado por la movilidad que otorga el carnaval.
No diré más porque "choca" con el contenido
de las páginas que siguen. Y decir algo más, sería
recordarme y recordarle a usted (fatídicamente) que esto
es (debió ser) un "trabajo".
Por último, el lector deberá olvidar que leyó
esta página.
Por si usted no lo ha notado, porque a veces parece
no tener idea de lo que digo (sólo intentaba reafirmar su
superioridad como narrador), hemos estado hablando de "El Aleph"
y se lo digo porque ya es obvio. En el momento en el que ocurren
los hechos claves, para mí, parecen adquirir especial importancia
el ambiente y la atmósfera que se crea en torno a éste.
Cuando Daneri refiere su encuentro con el Aleph, señala:
"Bajé secretamente, rodé por la escalera vedada,
caí. Al abrir los ojos, vi el Aleph". El sótano
oscuro, la empinada escalera prohibida, el deseo de encontrar algo
y la caída pueden haber contribuido a descubrir (o imaginar)
el Aleph. Quizá usted me dirá que Borges (narrador
- personaje) también lo vio y yo le diré que rápidamente
analicemos las circunstancias: Borges se encontraba excitado, estaba
lleno de "maligna felicidad" producto de la locura de
Daneri (mantenga esto detenido en su mente). Luego Daneri le invita
una "copita de seudo coñac" (p. 624) y le habla
de algunos elementos necesarios para ir creando una atmósfera
apropiada. Ya casi para forzarlo a verlo, le dice: "claro está
que si no lo ves, tu incapacidad no invalida mi testimonio..."
(Me interrogué: si el receptor de una comunicación
no llega a captarla, ¿se invalida la comunicación
por incomunicable? ¿Problema del receptor, del emisor o del
medio comunicacional?) Cuando Borges se encuentra dispuesto en el
"escenario" llega a darse cuenta de que se "había
dejado soterrar por un loco luego de tomar un veneno" (p. 624)
(subraye, por favor, la palabra "loco") y de que "Carlos,
para defender su delirio, para no saber que estaba loco..."
tenía que matarlo. Agrega: "sentí un confuso
malestar, que traté de atribuir a la rigidez y no a la operación
de un narcótico. Cerré los ojos, los abrí.
Entonces vi el Aleph". No puede decirse menos que el hecho
de ver el Aleph pareciera estar preestablecido por una combinación
(favorable) de ambiente, atmósfera y estado psicológico.
Estado psicológico que se relaciona con que "basta el
conocimiento de un hecho para percibir en el acto una serie de rasgos
confirmatorios antes insospechados" (p. 623).
(Hizo esta pausa, menos que por querer hacerla
que por aumentar mi interés).
Todo lo que he dicho recientemente obedece a que
durante el tiempo de carnaval se establece una cierta familiaridad
que sólo podemos restituirla (en la literatura) en ciertos
ambientes y bajo ciertas condiciones. Preciso, en el Aleph el licor
(revise las dos veces en las que se menciona) le incorpora a los
acontecimientos cierta locura. Le permite a los personajes salir
de sus posturas (desentronizarse). Me miró y dijo: objételo
(quería obligarme a analizar los hechos). Al salir de sus
posturas, comienzan a estar como "fuera de orden" Dicho
en una palabra, parecen estar locos. El primer proceso se observa
(por supuesto) en Carlos Argentino Daneri, luego Borges se deja
atrapar por esta locura. Bajtin, señalaría que "hubo
una propagación de las desavenencias". Traiga a su memoria
las dos cosas que de loco le dije que guardara (sonrió, por
la ausencia de la "s"). Piense en ellas y luego vuelva
a pensar en ese estar fuera de orden. Y como hablamos de estar fuera
de orden y de la locura, pensemos en Pierre Menard. ¿Cuál
es el propósito de Pierre Menard? Escribir el Quijote, pero
"seguir siendo Pierre Menard y llegar al Quijote, a través
de las experiencias de Pierre Menard". ("Pierre Menard,
autor del Quijote", p. 447). Propósito meramente asombroso.
Hay aquí muchos detalles interesantes (y simpáticos)
pero (nuevamente) no puedo citarlos todos. Me bastaría ser
inmortal para llevarlo a cabo. E1 lector y usted (me miró
intimidadoramente) deberán subrayar todas las ironías
y aparentes contradicciones en las que cae Pierre Menard y el autor
del texto (no de éste, sino de aquél). A manera de
recomendación, puedo decirle que relacione algunas con propósitos
imposibles. Debe recordar que Pierre Menard tenía un "hábito
resignado o irónico de propagar ideas que eran el estricto
reverso de las preferidas por él` (p. 449). Otro dato: "un
libro que no encierra su contralibro es considerado incompleto"
("Tlon, Uqbar, Orbis Tertius", p. 439). Otro: en el carnaval
toda idea (todo símbolo) contiene en "perspectiva la
negación y su contrario"'. Suficiente. Ahora usted sólo
aplique todo esto (y más) en el texto. Analicemos la empresa
de Pierre Menard y del narrador.
(Removió su trago. Yo trataba veloz, pero
inútilmente, de recordar este texto).
Para lograr su empresa Pierre Menard se pasea por
una serie de posibilidades, teniendo siempre presente que "la
empresa era de antemano imposible" (p. 447) y que todos los
medios para llevarla a término eran (también) imposibles.
Pero esto no lo detiene (lo anima, lo incita). Casi en síntesis
Pierre Menard deberá ser Miguel de Cervantes (asumirse como
tal) siendo Don Quijote. Para esto deberá desprenderse de
un pasado que lo vincula (o desvincula) con la obra. Debe tratar
de ir sintiendo esa necesidad que sintió Cervantes para escribir
el Quijote. Y en esto juega un papel importante el hecho de tener
una empresa imposible y un deseo casi infinito de llevarla a término.
Así debió sentirse Cervantes, así debió
sentir el Quijote. De esta forma Pierre Menard estaría teniendo
esa experiencia que quería (necesitaba) para llegar al Quijote.
Debe estar claro que la empresa es (parece) una locura. Pero aún
así el narrador del texto tratará de "justificar
ese dislate" (p. 446). El lector debe percibir que ha habido
una propagación de la locura. Pierre Menard debe sentir la
locura de Cervantes (y del Quijote). Así mismo el narrador
deberá sentir (para poder justificar) la locura de Menard,
lo que a su vez implica sentir la locura de los otros dos. (Lo sentí
muy entusiasmado hablando de locura.) Ya que esta obra no forma
parte de la "obra visible" de Menard sino de "la
subterránea, la interminablemente heroica, la impar"
(p. 446). Menard "no permitió que fueran examinadas
por nadie y cuidó que no le sobrevivieran" (p. 450).
En vano, el narrador ha procurado reconstruirlas. No sé si
resulta claro que la empresa es (parece) una locura (y quizá
esto no sea lo injustificable) pero el mecanismo para llevarla a
término parece (es) el más adecuado.
(Pausa... trataba de relacionar y evaluar sus ideas,
él intentaba no darse cuenta de esto...).
No estoy al tanto de poder saber si usted recuerda
o no el texto (nuevamente quería sentirse superior) pero
si acaso recordara tal vez podría usted notar que casi al
final parece operar un proceso de inversión en el narrador.
Llega a admitir que en el Quijote "final" se pueden observar
algunos rasgos de la escritura "previa" de Menard. Lo
cual no lo desdice sino que "podría" atribuirle
credibilidad al hecho de que Menard haya (hubiera) escrito el Quijote.
Digo "podría" ya que el narrador no parece estar
muy cuerdo. (Recuerde la propagación de la locura.) Hay algunas
cosas que (como es lógico) yo no he podido (creído)
entender. Hablemos de la técnica nueva con la cual Menard
ha enriquecido "el arte detenido y rudimentario de la lectura:
la técnica del anacronismo deliberado y de las atribuciones
erróneas" (p. 450). Pensemos además, en que "desgraciadamente,
sólo un segundo Pierre Menard, invirtiendo el trabajo del
anterior, podría exhumar y resucitar esas Troyas...".
Esto nos permitiría reafirmar esa idea de que el narrador
tiene que asumirse Pierre Menard. De esta forma el narrador puede
haberse contagiado de Pierre Menard "su hábito resignado
o irónico de propagar ideas que eran el estricto reverso
de las preferidas por él" (p. 449). Luego la lectura
se enriquecería al atribuirla a otro autor ya que éste
de haber escrito esa obra la habría escrito a partir de sus
experiencias (y no de las de otro). Es decir, el autor (como Pierre
Menard) tendría que haber recreado un ambiente (unas situaciones)
que le pertenecieran a él y que le permitieran nacer en la
necesidad de escribir ese texto. Así, al conocer el nombre
del autor lo ubicaríamos dentro de su época y analizaríamos
la obra en "directa correspondencia" con su tiempo y con
las otras obras que se le "atribuyan" al autor. Tendríamos
que imaginar al autor asumiendo las vivencias que le permitirían
escribir la obra. Por consiguiente las interpretaciones serían
múltiples (por no decir infinitas). Por último un
comentario, analice la profanación en esta obra: ¿es
un cuento?, ¿un ensayo?".
(Pausa: tomó su trago, miro al cantinero,
me miró y yo no tuve tiempo sino para garabatear algunas
ideas.)
Universalia
nº 11 Sept - Dic 1993
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